Claves Para Encontrar Trabajo

¿Buscas una nueva oportunidad de trabajo? Para ello, lo primero es ser flexible y estar dispuesta a reinventarte -reciclarte- laboralmente. Porque “las empresas buscan ‘profesionales-orquesta’: polivalentes, multitarea, dinámicos, cualificados, con idiomas, conocedores de Internet, capaces de solucionar problemas que no estén directamente relacionados con su trabajo... Ya no se concede tanta importancia a una gran experiencia y, según los expertos, las ocupaciones exitosas de dentro de cinco años aún no existen. Así de vertiginosa es la velocidad de las transformaciones”, explica la coach Ángeles Beriso. Esto es así tanto para las profesiones liberales como para las más tradicionales (ventas o secretariado). Hay que saber sacarse partido. María de Miguel, consultora especialista en perfiles de assistant y secretariado de Randstad Professionals, apunta: “Para incorporarse al mercado, es importante formarse de nuevo si se detecta alguna carencia. Se puede iniciar un proceso de selección al mismo tiempo que realizar una formación paralela en idiomas, por ejemplo”. Hemos hablado con los expertos cuyo trabajo es conseguir trabajadores para ayudarte en la búsqueda de empleo.

UTILIZA BIEN TUS HERRAMIENTAS
1. CONTACTOS.
Hoy en día, alrededor del 75% de los empleos que se consiguen en España parten del networking o red de contactos y allegados, es decir, de sacar partido de nuestros allegados. Pero éstos deben saber que buscamos trabajo. No se trata de pedir un enchufe; el networking tiene que ver con sentirse capacitado e informar a los demás de nuestras cualidades. Rafa Peces, autor de Es imposible encontrar trabajo (Comanegra, 10 €), explica: “Hay que decírselo a mucha gente. En inglés no existe el término parado, se dice I’m between jobs; es decir ‘estoy entre un trabajo y otro’, con lo que se predisponen de forma positiva, activa; cuantas más personas sepan que buscamos trabajo, más puertas abrimos”. Ángeles Beriso, coach, psicóloga y directora del Instituto Avanza de Madrid, apunta: “Muchas de las ofertas no se publican. Un estudio de la red profesional Viadeo recoge que 8 de cada 10 directores de recursos humanos acuden a sus contactos para buscar candidatos”.
¿Cómo puedes ampliar tu red? Buenas fuentes son: asociaciones (deportivas, lúdicas, de antiguos alumnos); colegios (el de tus hijos, sobrinos, el tuyo...); vínculos de estudios (idiomas, informática, conferencias), antiguos colegas o trabajos. También hay empresas que crean eventos ex profeso para iniciar contactos (suele ser a escala de ejecutivos): la red de profesionales Xing; Quelcom+ (plataforma de jóvenes directivos de Barcelona); Iniciador (comunidad de emprendedores).

2. EL CURRÍCULO.
Debe ser conciso y actualizado. “Y, ante todo, veraz. Ha de hacer énfasis en los puntos fuertes (sobre todo, los relacionados con la empresa a la que se envía) y estar adaptado a ese puesto”, explica Olga Martínez Moure, profesora de Mercados de Trabajo y Empleo, de Ciencias del Trabajo y Recursos Humanos, en la Universidad a Distancia de Madrid. ¿En qué se fijan cuando lo tienen delante? “Lo primero es cuidar el aspecto del documento”, dice Nuria Esparza, directora regional de Selección de Adecco.
No debe faltar:
-Detalla al máximo tus funciones y logros (en primera persona y con verbos positivos).
-Para definir cómo andas de idiomas, usa la nomenclatura del Marco Común Europeo; ‘fluido’ es ambiguo e interpretable.
-Si has vivido fuera, detállalo.
-El carné de conducir o un voluntariado pueden valorarse positivamente.
-¿Un máster? Inclúyelo (detalla tu formación más completa).
-Mencióna tus inquietudes si aportan algo o se relacionan con el puesto, y ten cuidado con lo que Facebook o un blog pueden decir de ti.
No es necesario:
-El encabezado. Ya saben que se trata de un currículum. Y cuidado con las erratas (como poner currículum vite en vez de vitae) en todo el CV.
-No dejes años en blanco. ¿Qué hiciste en 2007? Tal vez creas que no aporta nada si trabajaste en un sector diferente o estudiaste, pero sí expresa tu versatilidad, dinamismo...
-No menciones a tu jefe si trabajas aún con él  (¿te interesa que sepa que buscas otro empleo?). Y nunca  pongas tu sueldo (te descartarán si está fuera de sus posibilidades).
-El bachillerato o el colegio son prescindibles cuando has hecho una carrera (se da por sentado, no los incluyas).
-Ofimática. ¿Nivel usuario? Vamos, que sabes abrir Google, ¿no? Elude todo lo que ‘suene a relleno’: concreta siempre.
-Estado civil. Tú decides. En principio, no hay que especificarlo.
-E-mail. Debe ser formal. Nunca  en plan de ‘colegueo’.
-La  fecha de nacimiento no es necesaria, pero sí tu edad.

3. LA ENTREVISTA
Todos los expertos coinciden en que no se puede dejar nada a la improvisación. Cuando seleccionemos una oferta, hay que recopilar la mayor cantidad de información posible sobre la empresa que ofrece el puesto (si es familiar o una multinacional, conocer su historia y evolución, su situación actual y su proyección...). Como suelen contactar por vía telefónica, es importante “confirmar nuestro interés por la oferta, contestar a las preguntas de manera clara y concisa y tomar todos los datos del entrevistador en un papel, por si necesitamos ponernos en contacto con él”, apunta Beatriz Cabello, directora de selección de Adecco Madrid. En una entrevista presencial, la actitud previa es vital. “La mañana de la entrevista debemos levantarnos con el convencimiento de que somos la persona idónea para ese puesto y que es nuestro objetivo primordial, aunque dispondremos de otras alternativas si lo precisáramos. Lo vamos a transmitir con nuestro apretón de manos del saludo, sonriendo, con palabras positivas, gestos expresivos y tono de voz entusiasta (practica en casa).
Hay que vestirse para dar una imagen lo más profesional posible, porque la primera impresión cuenta mucho”, apunta Ángeles Beriso. Antes de llegar a la oficina tendremos que haber repasado mentalmente las necesidades del puesto y sus responsabilidades, así como nuestros puntos fuertes en relación a él. Y siempre hay que ser puntuales, apagar el móvil, llevar impreso el currículo y un cuadernito con un lápiz (escribe el nombre de la persona y su teléfono, por si surgiera cualquier imprevisto). Hay varios métodos de entrevista: grupal, con simulación de acciones, realizando en una jornada varias pruebas...; en Buscar trabajo para dummies, de Maite Piera (Planeta, 18,95 €), encontrarás información detallada.
Durante la entrevista de trabajo, mantén la calma y responde con sinceridad, orden y concreción. “Adopta la misma actitud que el interlocutor, evita hablar de temas personales y muestra interés por el puesto para el que te han llamado”, apunta Beatriz Cabello. Expresa de forma natural, cuando sea posible, tus logros y talentos –répasalos mentalmente antes de entrar-, así como el modo en que has afrontado problemas en el pasado (“suelen preguntar tres cualidades y tres defectos; llévalos preparados”, dice Beriso). Recuerda también la confianza que otras empresas te han otorgado (aporta si puedes datos cuantitativos; lo valoran mucho). Y nunca hables mal de las personas con las que has trabajado.

4. CARTA DE PRESENTACIÓN
¿Sirve para algo? Pues sí. Porque es información sobre nosotros y sobre nuestra forma de trabajar ‘de primera mano’. Según la profesora Olga Martínez Moure, nunca hay que olvidarse de este elemento pues contiene una primera información “que le va a llegar a la persona que nos va a evaluar. Por ello, tiene que contener nuestras mejores habilidades, capacidades y conocimientos. Y para eso es prioritario mostrar que el autor de la carta, por razón de su experiencia personal, las conoce bien y que, por lo tanto, su información es auténtica y fiable”. Como va a acompañar al currículo, debe complementarlo sin ser repetitivo, “destacando nuestros puntos fuertes y solicitando en ella una primera entrevista”, apunta Beatriz Cabello.

Recuerda que nos tenemos que dar a conocer de forma clara, segura y optimista. Porque lo primero para que depositen su confianza en nosotros es considerarnos los mejores candidatos.

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