Cómo pedir un aumento de sueldo

Puede que haya llegado el momento de pedirle un aumento al jefe, lee atentamente lo que debes hacer y lo que no para que tu deseo sea todo un éxito.

 

LO QUE SÍ PUEDES HACER


Analiza si lo mereces.         

La petición debe coincidir con un trabajo profesional excelente, “no solo porque pienses que lo has hecho especialmente bien, sino porque ha habido una repercusión para la empresa”, opina Javier Caparrós, director general de Trabajando.com.

 

¿Cómo detectarlo? Sabrás si has sido rentable para la compañía “si has superado los objetivos planteados e incluso si has logrado algo beneficioso para la empresa: un pacto comercial, una colaboración interesante, nuevos clientes...”.   

 

Muéstrate seguro. Acude a la entrevista con tu superior con aplomo. No hay nada que convenza más que la seguridad en uno mismo.

 

Defiende la propuesta con argumentos. Presenta documentación que avale tu buen trabajo. “Si has incrementado las ventas con una acción determinada, puedes mostrar la evolución de los datos con una gráfica”, aconseja el experto.

 

Ajústate al protocolo. Infórmate de quién toma este tipo de decisiones en tu empresa. “En las de mayor volumen de empleados, el proceso se dilata más. En las que son más pequeñas, es más sencillo porque bastará con hablarlo con la dirección o gerencia y en una sola conversación puedes conocer la decisión”, explica el director general de Trabajando.com.

 

Acepta cualquier respuesta con tranquilidad. Un ‘no’ puede suponer una decepción pero, en cualquier caso, no dejes que perjudique a tu trabajo o al clima laboral. “Debe servir para continuar motivado y para trabajar más duro, porque sólo de esta manera se puede lograr realmente que la respuesta cambie”, afirma Caparrós.

 

Lo que no tendrías que hacer...


Ojo si tu empresa tiene dificultades económicas. Un ERE, despidos recientes o pérdidas de beneficios no son los mejores indicios para solicitar una subida salarial. En ese caso, es más prudente “esperar a que las cuentas de resultados de la compañía reflejen números positivos”, opina Caparrós.

 

Compararse con los demás. El “me lo merezco” porque sí o “a mi compañero le habéis subido y a mí no” no son argumentos válidos. “Cada empleado es un mundo y las comparaciones en estos casos no suelen ayudar,” recuerda el experto. Insistir con ese razonamiento puede causar el efecto contrario y provocar una revisión de condiciones por parte del departamento de RR HH, sobre todo si no se han cumplido los objetivos mínimos de productividad o de desempeño. “Tu posición en la empresa puede llegar a peligrar”, advierte Caparrós.

 

Pedir más de la cuenta. Para el experto, no es razonable solicitar un aumento que se encuentre por encima de lo que ofrece el mercado para profesionales de la misma categoría. “A todos nos gustaría conseguir un sueldo como el de los futbolistas, pero hay que ser realistas”, opina. Para conocer lo que cobran los profesionales de la competencia por el mismo trabajo en el mismo sector, habría que hacer un estudio de mercado y tener en cuenta parámetros como el tamaño de la empresa, el tipo de contrato o la antigüedad.

 

Amenazar con abandonar la empresa. Javier Caparrós es tajante: “No es un buen camino para lograr este objetivo; muy al contrario, puede causar nuestra extinción contractual de manera inmediata”.

 

 

Por: Raquel Mulas.

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