Cómo proteger tu privacidad en Internet

Desgraciadamente, en la Red los servicios gratuitos tienen un alto coste: tu intimidad. Puedes luchar contra ello, pero lo mínimo que debes hacer es ser consciente.

“He leído y acepto las condiciones de uso y la política de privacidad”: es uno de los mayores engaños del último siglo. “Cuando das a ese ‘botón’, inconscientemente aceptas un uso de tus datos que va mas allá de lo que sospechas y de lo que Europa permite”, dice Víctor Salgado, director de Pintos & Salgado Abogados. El fin, hasta donde sabemos, es la publicidad. El experto en derecho informático pone un ejemplo alarmante: si escribes un correo con Gmail entrando con el navegador (no desde el teléfono móvil) y pones algo como: ‘Hola Sandra, estoy pensando en ir a Túnez de viaje en Semana Santa’. “Prácticamente en tiempo real empezarán a salir anuncios relacionados con eso mientras navegas”, asegura.

Las redes lo tienen todo

La mayor parte de los servicios online son gratuitos, pero eso no quiere decir que no des nada por ellos. En este intercambio, “tú estás pagando con tus datos personales”, asegura Salgado. Por ejemplo, en el momento en que ‘subes’ o escribes algo en Facebook, la red social es dueña de ese contenido y puede utilizarlo con fines comerciales “en todo el mundo, sin necesidad de ningún canon y sin limitaciones”. Y, aunque afirmen lo contrario, una vez hayas borrado esos datos (mensajes privados, publicaciones), ellos siguen teniéndolos. Es más, incluso a pesar de que hayas eliminado tu cuenta.

¿Queda alguna salida?

Aunque no lo ponen fácil para encontrarlos, Google, Facebook, Instagram, Twitter, etc. tienen que disponer de formularios para que te pongas en contacto con ellos y ejerzas tus derechos ARCO (Acceso a los datos, Rectificación, Cancelación y Oposición). Ese primer contacto es necesario para que, si no te han atendido o si no estás conforme con la respuesta recibida, puedas solicitar tutela a la Agencia Española de Protección de Datos.

El derecho al olvido

Desde 2014, el tratamiento de datos que utilizan los motores de búsqueda están sometidos a la normativa europea (en EE UU, dice Salgado, los límites son mucho más amplios) y cualquier persona puede ejercer su “derecho al olvido”. Es decir, puedes solicitar a Google que elimine de su buscador datos que te perjudican aunque sigan existiendo en la web original. Por ejemplo, “si de joven cometiste una falta administrativa que quedó reflejada en el BOE, ese dato sale en Google y puede perjudicarte al buscar trabajo”. Puedes solicitarles que quiten ese resultado de su búsqueda pinchando en Privacidad y luego en la sección de Preguntas Frecuentes. Allí encontrarás un formulario para ese tipo de solicitudes. Además, el abogado sugiere “dirigirnos por escrito a Google España o Irlanda, con una carta certificada con acuse de recibo y con la copia del DNI”.

Controlar, no alarmar

Es obvio que el servicio que nos ofrecen estas grandes empresas es inmensamente útil; sencillamente, hay que tener cuidado y ser consciente de los contenidos que publicamos y, por tanto, que estamos intercambiando. “Se puede hacer un uso inteligente de estos servicios y sacarles provecho sin necesidad de vender nuestra alma”, dice el experto. Algo básico: “Nunca publiques información sensible ni compartas datos que revelen partes importantes de tu vida”. Ni siquiera, como has visto, por correo.

Qué puedes hacer

Bucea por las profundidades de las redes sociales y buscadores y configura al máximo tu privacidad. Por ejemplo, en ‘Anuncios’ de la configuración de Facebook puedes denegar el acceso a que te envíen publicidad personalizada y borrar en ‘Aplicaciones’ todas las páginas en las que iniciaste sesión con ellos y que ya no utilizas. Por último, en el navegador, ve a ‘Mostrar todo el historial’ y borra los datos de navegación, como las cookies cada poco tiempo. Algunas solo sirven para adaptarse a tu idioma o la pantalla que uses, pero otras pueden ‘ver’ de qué páginas vienes o a cuáles vas.

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