¿Comprar una Casa Ahora Aprende a Negociar

Se dice que adquirir una vivienda es la compra más importante de nuestra vida. Así es, y así ha sido sobre todo durante los años del boom inmobiliario, en los que para asumir el coste medio de una casa debíamos dedicar el salario bruto e íntegro de 7,7 años. Pero, con la famosa burbuja hecha pedazos, los precios han empezado a bajar poco a poco hasta la actualidad en que, con una caída interanual del 10,6 %, España es el país en que más han descendido de toda la zona Euro, según los últimos datos de Eurostat. También, el Ministerio de Fomento maneja cifras que confirman esta tendencia: el precio medio por metro cuadrado es ahora un 29,5 % menor que en 2007. Con estos datos en la mano, si tu intención es comprar, encuentras lo que buscas y puedes pagarlo, “es mejor no esperar”, aconseja Fernando Encinar, jefe de estudios del portal inmobiliario Idealista.com. “Este es un buen momento para explorar. Hay mucho producto en el mercado y los propietarios están abiertos a escuchar ofertas”, afirma.
Estudiar el mercado: negociando con destreza el precio del piso que te gusta, puedes lograr descuentos superiores al 30 %, pero no hay un patrón único, según el experto: “Depende del interés que suscite la vivienda entre posibles compradores y de cómo de ajustado sea el precio inicial”. En cualquier caso, el proceso de compra debe comenzar con un minucioso estudio de la oferta disponible en portales inmobiliarios: así podremos saber cuál es el precio razonable. “La negociación debe ir encaminada a llegar a ese precio, más que a lograr un porcentaje concreto de descuento”, dice Encinar, que recomienda acudir antes a una entidad financiera para conocer nuestra capacidad de endeudamiento. “Al saber con cuánto dinero podemos contar, será más fácil realizar una negociación a la baja, hacerlo rápido y obtener ventaja, al igual que en las operaciones al contado”, explica.
Usa tus ventajas: en ese tira y afloja durante la negociación, se pueden sacar a relucir ciertos datos que, usados convenientemente, puedan mover la balanza a favor de nuestra oferta. Por ejemplo, que en la zona haya muchos pisos en venta, que el vendedor tenga urgencia en desprenderse de él por un divorcio, una herencia o deudas, o que lleve mucho tiempo a la venta sin éxito. Y, sobre todo, no hay que olvidar que, al estar el mercado a la baja, quien vende es porque lo necesita.

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