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Consejos para ahorrar energía en la cocina

Gran parte del consumo de energía de la casa se concentra en la cocina. ¿Sabes cómo puedes reducir el gasto energético y ahorrar? Aquí tienes algunos consejos.

La  cocina y todos sus electrodomésticos suponen la mayor parte del consumo de energía en una casa. El frigorífico, el horno, el lavavajillas, el microondas… suponen un gran gasto de energía, pero si los utilizas correctamente puedes ahorrar y notarás el resultado en tus facturas. Estos son algunos consejos que te ayudarán a reducir el consumo energético en tu casa:

El horno

Cuando utilices el horno intenta aprovechar al máximo su espacio y si es posible cocinar varios alimentos a la vez. De esta forma prepararás comida en bloque para mucho tiempo (es una de las máximas del batch cooking) y, además, ahorrarás porque aprovecharás el calor.

Intenta no abrir la puerta una vez esté en funcionamiento, ya que cada vez que lo haces, pierdes hasta un 20 % del calor conseguido. Es uno de los electrodomésticos que mayor consumo tienen de la cocina, por eso es importante usarlo con cabeza y optimizando el tiempo lo más posible.

Algunas ideas son las siguientes: si, por ejemplo, vas a asar una carne, intenta meter una bandeja accesoria con algunas verduras para que se asen al mismo tiempo. O si vas a asar verduras, asa muchas del tirón (todas las que quepan en la bandeja) y luego úsalas para diferentes preparaciones. De esta forma ahorrarás tiempo y dinero. Y ya para rematar puedes aprovechar el calor remanente que queda al apagarlo para descongelar pan.

El lavavajillas

Lavar los platos en el lavavajillas, de por sí, supone un ahorro si lo comparamos con fregar los platos a mano. Asegúrate de que cuando lo enchufes esté a plena carga y prográmalo a una temperatura baja. Cuánto más baja sea la temperatura, menos gastarás. 

El frigorífico

El  frigorífico es, sin duda, el electrodoméstico que más consume de toda la casa, entre el 10 y el 15 % de la energía total del hogar. Su ubicación es muy importante para que tenga un buen rendimiento. Debe estar alejado de aparatos que proporcionen calor y colocado de forma que corra el aire por la parte posterior, ya que si esto no ocurre, el consumo puede aumentar hasta un 15 %.

Otra cuestión fundamental es que las puertas estén perfectamente cerradas y su temperatura esté regulada: 6º en la zona de refrigerados y -18º en la zonas de congelador.

Trata de abrirlo solo cuando sea necesario. Cuantas más veces lo abras, más escarcha se producirá y más aumentará el consumo.

La vitrocerámica

Si normalmente cocinas en vitrocerámica, intenta apagarla antes de terminar, y aprovecha el calor residual que queda. Este consejo no te servirá para las placas de inducción porque se enfrían automáticamente cuando las apagas o cuando levantas la cazuela del fuego.

A la hora de cocinar en este tipo de placas, es importante usar un fuego del tamaño del utensilio que estás utilizando, ni mayor ni menor y que reparta el calor lo mejor posible.

Es muy interesante que los electrodomésticos sean de la máxima eficacia energética posible (A o A+). Aunque al principio suponga una mayor inversión, el ahorro en energía harán que rentabilices ese dinero extra invertido en muy poco tiempo.

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