Consejos para volver a estudiar en la edad adulta

Porque seguir formándose es siempre una buena decisión.

Muchas personas se plantean volver a las aulas en la edad madura y los motivos que les impulsan a ello son de lo más variado. Para algunos, la necesidad de reciclarse o especializarse en un campo específico de su profesión es la principal motivación, ya que puede ser el camino para conseguir una promoción en el puesto de trabajo.
Pero también hay muchas personas que deciden estudiar aquello que siempre les interesó, pero que, por cuestiones de la vida, no pudieron hacer.
En los diversos casos que se pueden dar, hay que tener en cuenta ciertas cuestiones para no fracasar en la vuelta a las aulas. Y es que, tras varios años apartados del hábito de estudio, volver a encontrarse con los libros puede no ser tan sencillo como parece.

Lo más importante es no desanimarse, ni dejarse asustar por las nuevas plataformas empleadas hoy en día para realizar cursos, masters o, incluso, carreras universitarias.
Lo primero que se ha de hacer es leer detenidamente el programa del curso que queremos realizar y comprobar que los contenidos se corresponden con lo que nosotros queremos aprender.
También es aconsejable llamar al centro que impartirá el curso y solicitar información detallada sobre las horas que tendremos que dedicar, la flexibilidad de horarios, la posibilidad de poder cursar asignaturas a nuestro ritmo, etc. De esta forma, podremos compaginar nuestra vida y responsabilidades de adulto, con nuestra nueva etapa estudiantil.

Una vez decidido lo que queremos estudiar, lo más aconsejable es invertir algo de tiempo para calcular qué tareas habremos de realizar cada día para llegar los objetivos marcados y que no se presente la fecha del examen con más de la mitad de la materia sin estudiar.
La clave es sencilla: divide y vencerás. Si estructuras todos los contenidos y dedicas tiempo todos los días, no serán necesarias las noches sin dormir antes del examen.
También es aconsejable comentar con la familia y amigos más cercanos que has vuelto a estudiar, para que puedan apoyarte y, al mismo tiempo, te animen a no tirar la toalla ante la primera dificultad que se presente.
Y recuerda, la lectura y los pasatiempos que te obligan a pensar, son actividades muy recomendables para mantener el cerebro a pleno rendimiento.

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