¿Donación o Herencia?

El reparto del patrimonio familiar se puede hacer en vida como donación o tras el fallecimiento en testamento. Te contamos en qué consisten las dos opciones, para que sepas elegir la más interesante para ti y tus herederos.

El reparto del patrimonio familiar se puede hacer en vida como donación o tras el fallecimiento en testamento. Te contamos en qué consisten las dos opciones, para que sepas elegir la más interesante para ti y tus herederos.

 

Hacer testamento

Un testamento recoge la voluntad de una persona sobre cómo quiere que se repartan sus bienes cuando fallezca. Aunque el testamento ológrafo (el que el testador escribe por sí mismo) es completamente legal, lo mejor es acudir a un notario para formalizarlo.

Vale sólo el último. Se puede cambiar siempre que se desee teniendo en cuenta que el válido es el último. No realizar testamento se traduce en un proceso más largo y complicado, además de más caro.

El más común. El testamento denominado “del uno para el otro, y después para los hijos” es el más utilizado en España entre los matrimonios con descendencia.

Herederos. Como recuerdan en el Consejo General del Notariado (www.notariado.org), el testador no siempre es libre de dejar su patrimonio como quiera: “En España existe la legítima, figura jurídica que marca los límites del reparto de los bienes a los herederos forzosos, que son los descendientes del fallecido, los ascendientes y el cónyuge, por este orden”. Si no hay herederos forzosos, el testador puede dejar la herencia a quien quiera.

 

El impuesto de sucesiones

Para ahorrar en impuestos, es mejor heredar que donar. Cuanto más patrimonio a heredar, más caro sale. En España coexisten 20 regímenes tributarios distintos sobre sucesiones y donaciones: los 15 comunitarios, los tres de las diputaciones forales vascas, uno de Navarra y otro estatal. Las diferencias entre unos y otros son enormes: lo que pagan los herederos (impuesto de Sucesiones) oscila entre el 7,65 % y el 34 %. Cuando la herencia es el negocio familiar, la vivienda habitual o seguros de vida, los herederos forzosos se pueden beneficiar de bonificaciones o exenciones en este impuesto.

Donar en vida

A veces una persona decide entregar algunos de sus bienes (inmobiliarios, acciones, etc.) en vida por medio de una donación. Los destinatarios no tienen por qué ser familiares, pero cuando lo son se entiende que es una entrega a cuenta de lo que recibirán al fallecimiento de esa persona. El único límite de la donación está en no perjudicar la legítima de los herederos forzosos.

Por escrito. Al igual que el testamento, la donación conviene hacerla por escrito y ante notario (si se cede un bien inmueble es obligatorio). También es posible donar sólo el usufructo de un piso y no la propiedad entera (y así no perder el control total sobre el inmueble), una operación que hay que hacer siempre mediante escritura pública. Si es un inmueble y está alquilado, el beneficiario de la donación también recibe la renta.

Precaución. Los notarios no aconsejan a los padres dejar la herencia en vida a sus hijos “si al hacerlo disminuye significativamente su calidad de vida”.

 

El impuesto de transmisiones

En general sale más caro que una herencia. El donatario o receptor tiene que abonar el Impuesto de Donaciones que, como el de Sucesiones, oscila entre el 7,65 % y el 34 %, según el valor de los bienes y la Comunidad Autónoma de residencia (si es un inmueble será en la CCAA en donde está). Y en condiciones más duras, ya que en el cálculo de la base liquidable no se aplican las reducciones por edad y parentesco.

Por su parte, el donante tiene que declarar en su IRPF el incremento de valor del bien donado desde que lo adquirió hasta que lo donó. Para abaratar la acción y conseguir un gravamen inferior se puede fraccionar la donación, pero hay que dejar pasar entre cada vez tres años.

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