Me han hecho jefa, ¿y ahora qué?

Nuevas responsabilidades, nuevos compañeros y problemas. ¿Te han ascendido y estás un poco perdida ante esta reciente situación laboral? Tranquila, te ayudamos.

España, a la cabeza

Uno de cada cuatro puestos directivos de las empresas españolas está ocupado por una mujer, lo que supone un 26 %, cifra que nos sitúa por encima de la media mundial y europea, según el informe Women in Business 2016.

Aunque es una cifra positiva, aún se encuentra muy por debajo del 40 % que dicta la Ley de Igualdad española, en su principio de “presencia equilibrada”, tal y  como ocurre en Noruega e Islandia.

Además, las empresas que tienen mayor número de mujeres en estos puestos son más rentables que aquellas que carecen de una figura femenina, según determina un estudio realizado por el Instituto Peterson.

Las empresas que tienen mayor número de mujeres directivas son más rentables que aquellas que carecen de una figura femenina.

Ahora te toca a ti

Lo primero que debes tener en cuenta es que no todo el mundo está capacitado para dirigir personas, ni todo el mundo desea cargar con esa responsabilidad. Nekane Rodríguez, Country Manager de Lee Hecht Harrison España, consultora especializada en gestión del talento, piensa que “este es un gran reto en general.

Muchos sabemos hacer bien nuestro trabajo, pero eso no significa que sepamos liderar a otros, así que mi primera propuesta es que la persona promocionada se pregunte: ¿quiero liderar? ¿qué quiero dejar como legado? La segunda es mantener reuniones individuales con las personas que antes eran compañeros suyos para valorar resistencias, barreras u oportunidades”.

Así, aumentará la motivación y la productividad. Los que antes eran tus compañeros tienen que verte como una persona accesible, alguien en quien verse representados. Una mujer directiva debe ser capaz de ejercer su liderazgo de manera democrática, dando voz a todos los empleados para que puedan expresar sus opiniones con plena libertad y siempre tomarlas en consideración.

¿Y la actitud?

Algo bueno, con lo que ya partes de base, es que conoces al equipo. Has trabajado con ellos, has compartido ratos, cafés, charlas. Por eso, la actitud no debe variar. “La relación debe mantenerse como era antes en la medida de lo posible. ¿Cómo te sentirías si tu ‘compañera de café’ es promocionada y deja de tomarlo contigo? Seguramente mal, y no solo eso, puede que incluso te sientas decepcionada o que pienses que se le ha subido el cargo a la cabeza”, sugiere Nekane Rodríguez.

Al fin y al cabo la persona no ha cambiado, lo que han variado son las responsabilidades. Por otro lado, la experta aconseja discreción. “Puede que ahora no puedas hablar de cosas o personas como antes lo hacías”, añade. Además, la actitud tampoco debe cambiar respecto a los que antes eran tus jefes y ahora son tus compañeros. “Es muy importante ser tú siempre. Si te han ascendido confía en que ‘ser una misma’ está bien visto”.

Resolución de conflictos

Una de las situaciones que a menudo encontrarás será la de tener que resolver enfrentamientos y distintos puntos de vista que surjan entre los antiguos compañeros (que ahora son personas a tu cargo) y los nuevos (jefes). ¿Cómo debes actuar? “La verdad es que es una posición que a nadie le gusta, ya que si no se hace bien te puede desautorizar”, afirma Rodríguez. “Creo que puedes ayudar a solventar el conflicto haciendo el papel de orientadora. Esto no es fácil, ya que los puestos se cambian de un día para otro, pero los vínculos emocionales siguen existiendo”, concluye. Puedes apoyarte en la buena relación que mantenías con el antiguo jefe para mostrar las nuevas ventajas.

Hacer equipo

Tener más responsabilidad implica, sobre todo, promover y practicar el trabajo en equipo positivamente. Para ello debes conocer a todas las personas que lo forman, saber cuáles son las capacidades de cada una sin dejar a nadie fuera. Te ayudará hacerte algunas preguntas: cuál quieres que sea tu legado, cómo quieres liderar, por qué tu puesto será diferente gracias a que tú estas allí, qué ayuda necesitas, qué estás dispuesta a hacer y qué no estás dispuesta a perder.

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