Montar tu negocio en casa

Hacer tartas caseras para vender al por menor o pequeños arreglos de costura para tiendas de ropa, montar una guardería infantil en el salón o una academia de inglés en el garaje son soluciones de autoempleo a las que se han apuntado muchas personas empujadas por la crisis. El ahorro que supone el no tener que alquilar un local para desarrollar la actividad es una de las razones; otra es la ventaja de ser tu propio jefe. Te contamos lo que necesitas saber para hacerlo con garantía.

PERMITIDO, CON LÍMITES
Desarrollar un negocio en el propio domicilio es totalmente legal, aunque depende de si los estatutos de la comunidad de propietarios de la vivienda lo permiten (en caso contrario, hay que solicitar su modificación) y del tipo de actividad. “Las peligrosas, ruidosas, nocivas o ilícitas están prohibidas y sometidas a numerosas inspecciones de trabajo y seguridad e higiene”, explica César García, secretario institucional de UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos) de España. De todas formas, apunta que en este tipo de actividades no son los vecinos quienes ponen los límites a su apertura sino las mismas autoridades municipales.

ACCESO PÚBLICO
“Tampoco es lo mismo si el negocio requiere atención directa al público, con mucha afluencia de gente por las zonas comunes del edificio, o si simplemente se trata de la prestación de servicios en un despacho profesional”, prosigue César García. En cada uno de los casos los requisitos legales, de infraestructura y seguridad serán diferentes. Así, “un comercio minorista de venta de productos textiles no podría estar en la tercera planta de una vivienda, pero no habría tanto problema si fuera una modista la que instalara su negocio en su propia casa”, pone como ejemplo el experto. Para el primer caso, lo más adecuado es “utilizar espacios de viviendas unifamiliares como el garaje, que suele estar a pie de calle, aunque antes hay que estar atento a las ordenanzas y los permisos municipales”, advierte.

TRÁMITES NECESARIOS
Poner en marcha un negocio en la propia casa requiere exactamente el mismo papeleo que si se monta en un local comercial. “Se deberá cumplir la normativa municipal, laboral, de seguridad e higiene y las específicas del sector de actividad, además de darse de alta en Hacienda y en el epígrafe de IAE (Impuesto de Actividades Económicas) que corresponda”, cuenta el experto.  Si se trata de cocinar, “puede necesitar mejor extracción de humos”, si es una guardería (además de contar con la formación exigida), “habrá que acondicionar con medidas de seguridad infantiles”, o si se van a usar máquinas de coser, “insonorizar parte de la vivienda y contratar más potencia eléctrica”.

GASTOS DEDUCIBLES
Hay gastos de la casa que se pueden deducir en el IRPF como si fueran de la actividad económica. “La regla a seguir es la proporción de domicilio que se usa para desarrollar la actividad profesional. Los gastos relacionados con la titularidad de la vivienda podrán deducirse en esa misma proporción”, explica el experto. Entre los deducibles están: impuestos como el IBI, gastos de la comunidad de vecinos, seguro de vivienda, amortización de un 6 % máximo del valor de la casa, excluido el valor del suelo (para autónomos que facturan menos de 600.000 euros) y los intereses de préstamos para su adquisición.

CUIDADO CON ACTIVIDADES COMPLEJAS
Para los que tengan dudas sobre si un domicilio particular es un buen lugar para un negocio, César García, de UPTA, lo tiene muy claro: “Mi consejo es desvincular de la vivienda habitual las actividades complejas, ya que olores, ruidos, polvo y humos te van a acompañar para siempre, haciéndote perder calidad de vida e impidiéndote la conciliación de la vida familiar y laboral. Sin obviar la cantidad de peligros que pueden acechar a la seguridad de tu familia, sobre todo si hay niños en casa”.

Por: Raquel Mulas

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