Opositar después de los cuarenta

Despidos, ERES y cierres de empresas se encuentran detrás de un fenómeno que llama la atención: mayores de 40 y 50 años que deciden volver a estudiar para garantizarse un puesto de trabajo en la Administración hasta llegar a la edad de jubilación. Te damos las claves para opositar después de los cuarenta.

Aprobar la oposición que estoy preparando cambiaría mi vida radicalmente. Me sentiría libre económicamente y disfrutaría de mis hijos porque podría dedicarles tiempo”. Una plaza de Tramitador Judicial es el mayor deseo en estos momentos de Ana Díez, que con 48 años, divorciada y dos hijos a su cargo (de 9 y 11 años), ha decidido retomar el estudio (6 h diarias) tras un intento fallido de emprender cuando montó una perfumería que tuvo que cerrar por pérdidas.

Un camino duro

La necesidad de una estabilidad económica y la falta de oportunidades laborales tras la crisis ha llevado a muchos españoles (superados los cuarenta) a replantearse su trayectoria laboral y a ver las oposiciones como una travesía por el desierto, no tan dura como les pudo parecer en otra época de su vida. Da vértigo enfrentarse al panorama de rozar los 50 años y no encontrar trabajos compatibles con la conciliación de la vida familiar o recibir únicamente ofertas con horarios eternos y mal pagados.

Alfredo Nicolás (44) se apuntó voluntario en 2016 al ERE que realizó la empresa en la que llevaba trabajando 20 años y ahora se prepara también durante cuatro horas y media diarias las mismas oposiciones que Ana. Su motivación: tener un puesto de trabajo fijo hasta que llegue la edad de jubilación, lo que le aportará una tranquilidad económica. “Ambas cosas difíciles de conseguir actualmente en muchas de las empresas privadas para mayores de 50 años”, dice.

Más lentos, pero más eficaces

Para estudiar una oposición se necesitan tiempo, tranquilidad y apoyo. “Una oposición es como un trabajo sin estar remunerado, desagradecido además ya que tienes que dejar muchas cosas de lado y arriesgar todo a una carta, que es el examen”, explica Ana. Sin embargo, según ella, compensa porque es mejor que dar tumbos.

La fuerza de voluntad y la actitud positiva son básicas para mantenerse al pie del cañón y combatir la presión psicológica. Lo más difícil de opositar es “la falta de tiempo y la sobrecarga de las responsabilidades que afectan a la hora de estudiar”, apunta la opositora. “Y no es lo mismo preparar una con 25 años sin responsabilidades ni presiones que te limiten, que ahora; además, la capacidad de memorizar o entender y el ritmo de estudio no es el mismo”.

Algo con lo que no coincide José Luis Fernández, que a sus 47 años (y por vocación) se va a presentar a las de Técnico Superior de Instituciones Penitenciarias en la especialidad de psicólogo. “Las personas vamos perdiendo velocidad de procesamiento cognitivo a medida que pasan los años, eso es una dificultad, pero mucho menor de lo se cree”. Si alguien quiere lanzarse a la aventura de estudiar para una oposición, aprender un idioma o iniciar una carrera ¡que lo haga!, con 40 o con 80 –anima–. “A medida que pasan los años también vamos adquiriendo multitud de conocimientos y experiencias, precisamente la clave para aprender es asociar los nuevos datos con los antiguos. Digamos que con la edad somos más lentos, pero más eficientes”.

Ellas tienen más éxito

Preparando oposiciones hay más mujeres que hombres, en general y en cualquier rango de edad, al menos eso detectan en la Academia CEF. De hecho, en la actualidad, el porcentaje de mujeres en muchas administraciones es superior al de hombres. Y “como norma general, las mujeres son más organizadas, persistentes y disciplinadas, cualidades muy positivas para opositar”, según observa Gloria Oliveros, directora de Empleo Público de Adams Formación.

Consejos para salir airoso

Según los expertos de las tres academias consultados (Adams Formación, Centro de Estudios Financieros (CEF) y Formación Grupo 5), para afrontar una oposición se necesita:

1. Tomar la decisión y marcarse un objetivo estimulante con una temática que realmente te interese.

2. Organizar meticulosamente el tiempo y hacerse con un buen material de estudio.

3. Llevar a cabo una rutina de trabajo, aislado del ruido y con un método de estudio.

4. Ser constante y cumplir con el plan de trabajo diario sin saltárselo.

Ventajas y Errores a tener en cuenta

VENTAJAS

  • Se encuentran en condiciones de asumir compromisos y metas con much más intensidad y, por tanto, posibilidades de éxito.
  • Suelen haber estado trabajando, y por eso cuentan con la disciplina y constancia que impone el trabajo, aspectos fundamentales en la preparación de una oposición.
  • Poseen la gran fortaleza de comprometerse y tienen un objetivo claro (un trabajo estable, seguridad), lo que hace que tengan posibilidades muy altas de conseguirlo.
  • La madurez, la experiencia y la determinación les aportan una fortaliza que es difícil de "entrenar" en opositorres más jóvenes y a veces menos maduros.
  • Aprovechan las horas al máximo porque lo más probable es que el tiempo del que dispongan para estudiar sea limitado, y por tanto hay que rentabilizarlo.
  • Cuando incorporan buenos hábitos y técnicas de estudio (que se puede hacer a cualqiuer edad) es una inversión, ya que esas rutinas se convierten en garantía para el proceso completo.

 

ERRORES

  • Pueden caer con mucha facilidad en la equivocación de dudar de sus fortalezas y posibilidades.
  • Tienen la desventaja de no saber o más bien no recordar "cómo estudiar bien".
  • No se cuidan de manera conveniente mientras preparan la oposición, tanto física como psicológicamente. Descansar, alimentarse bien e incluir alguna rutina de ejercicio físico son aspectos muy importantes a tener en cuenta.
  • Infravalora, cuando ya tienen un puesto de trabajo u otras responsabilidades, el esfuerzo que va a suponer compatibilizar trabajo o familia con la preparación de una oposición. Eso es un sobreesfuerzo importante que requiere que se diseñe bien el plan de estudios.
  • A veces, los opositores más veteranos van con mucha presión al examen, pues alguien sque tiene cierta edad sabe que se está jugando mucho.
También te puede interesar:

Continúa leyendo