¿Pensando en montar tu empresa cooperativa, SL,SA... ?

Tienes la idea del negocio, incluso el capital, y le has echado el ojo a un local estupendo en el que te encantaría montar tu actividad. Pero aún te queda decidir qué tipo de personalidad jurídica (autónoma, SL, SA o cooperativa) es más conveniente para ti. Te ayudamos a elegirla.

Nadie ha dicho que crear un negocio sea fácil, y es verdad que el papeleo para empezar puede llegar a ser desesperante. Los momentos de euforia, al soñar con nuestra idea, se verán a veces eclipsados por otros de pesimismo. Son algunas de las sensaciones que transmiten las emprendedoras sobre sus inicios, pero esa no es más que una prueba de fuego que hay que superar para hacer realidad un reto empresarial, y el éxito espera al final del camino.

Uno de esos pasos será la constitución de la empresa, si es que no optas por ser autónoma. Puedes elegir entre varias fórmulas, que analizamos a continuación con la ayuda de Fernando Carvajal, abogado y socio del despacho Peñafort Legal, especializado en derecho de los negocios. Si te decides por alguna de ellas, tendrás que seguir los siguientes pasos:

1-Ir al Registro Mercantil para pedir un certificado que garantice que no hay otra empresa con el nombre de la tuya.

2-Acudir al notario para firmar la escritura.

3-Volver de nuevo al Registro para adquirir plena capacidad jurídica.

4-Solicitar el número de identificación fiscal (NIF).

 

Régimen autónomo

Es tu opción si ejerces una profesión liberal o quieres montar un pequeño negocio. Muchas emprendedoras, especialmente las que inician su actividad en solitario, sin empleados ni un local de atención al público, optan por esta solución que parece más fácil. Pero lo más sencillo puede no ser lo más conveniente, porque con este régimen el patrimonio personal no está protegido de las deudas que pueda contraer el negocio, y tampoco el del cónyuge, a no ser que así se haya firmado previamente ante notario.

Para darse de alta en el Régimen Autónomo, sólo hay que ir a una oficina de la Seguridad Social para realizar el trámite y domiciliar el pago mensual (la cuota mínima es de 254,21 €). Allí te informan sobre si debes añadir IVA en las facturas (depende de la actividad realizada). En ese caso, hay que presentar declaraciones trimestrales y una de resumen anual.

Te interesa si... quieres montar un pequeño negocio con poca inversión o tienes una profesión liberal (abogada, diseñadora, periodista...). Esta fórmula es la más barata, pues no tiene gastos de constitución ni de notaría. También resultan más fáciles los trámites posteriores y el pago de impuestos.

 

Sociedad Anónima

Requiere mucho capital. te convendrá si tienes un gran proyecto entre manos. Es una de las formas de empresa más conocidas, pero no es la más adecuada para montar un nuevo negocio, a no ser que vayas a empezar por todo
lo alto, pues se requiere un capital mínimo de 60.102 euros. Ese capital no tiene que mantenerse en el banco después de pasar por el notario, pero sí sirve como garantía ante terceros. El capital de este tipo de sociedad se divide en acciones, integradas por las aportaciones de los socios.

La Sociedad Anónima (SA) no requiere un número mínimo de socios, se puede crear con una sola persona; en ese caso, sería una SA unipersonal. La característica principal de este tipo de empresa es que los socios no responden de
las deudas con su patrimonio personal, ya que la responsabilidad sólo es en función de la aportación de cada uno. En la SA, los acuerdos se adoptan por mayoría de votos emitidos.

Te interesa si... vas a hacer una gran inversión y tienes el objetivo de cotizar en bolsa. En palabras de Fernando Carvajal, “la sociedad anónima tiene un régimen legal más adecuado para los grandes proyectos”. En algunos casos es obligatorio adoptar esta forma, como ocurre con las entidades financieras y de crédito hipotecario y otras actividades reguladas. Pero ¿quién piensa hoy en crear un banco?

Cooperativa 

Puedes crearla si vais a ser más de tres socios. Este tipo de sociedad está regulada por una ley nacional, pero algunas comunidades autónomas han creado sus propias normativas de constitución y funcionamiento. Es la forma empresarial que más requisitos burocráticos exige. El capital mínimo para constituirla varía de 0 euros, para las de ámbito estatal, a 1.803 euros si se constituye en Madrid, o 3.005,06 en Andalucía.

La principal característica que diferencia a la cooperativa de otras sociedades es que para constituirla se necesita un mínimo de tres personas, que se unen para colaborar en un fin común y con una gestión democrática. Todos los socios contribuyen equitativamente al capital. Si decides ser miembro de una, puedes darte de baja en cualquier momento. Los cooperativistas pueden elegir entre darse de alta en el régimen general de la Seguridad Social o en el de Autónomos, con la condición de que todos accedan al mismo. Las cooperativas están exentas del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, pero tributan en el Impuesto de Sociedades al 20%.


Te interesa si... acabas de quedarte en paro y tienes derecho a cobrar la prestación por desempleo, pues
por crear una cooperativa puedes recibir esta prestación en un pago único.

Sociedad limitada

Esta fórmula es la más popular para crear una pequeña o mediana empresa. Es la forma más recomendable de crear una empresa, según el abogado Fernando Carvajal. El capital mínimo exigido para constituir una Sociedad Limitada (SL) es de 3.000 euros. Cada socio debe aportar lo que le corresponda según el porcentaje que va a tener en la sociedad. Así, si son dos socios al 50%, cada uno ingresará 1.500 euros. La SL puede tener uno o más administradores. No es necesario que el administrador sea socio, pero hay que tener en cuenta que el elegido será responsable de los problemas que pueda tener la empresa si no hace bien su tarea. La ventaja de la SL está en que los socios no responden con su patrimonio personal de las deudas de la empresa; es decir, que si la sociedad quiebra, no pierden la casa ni los ahorros, sólo responden ante la parte que hayan puesto de capital inicial. Los socios de la SL no pueden vender su participación a personas ajenas sin el consentimiento de los demás propietarios, a no ser que sea a familiares directos.

También es importante saber que el reparto de beneficios paga impuestos dos veces: por un lado, la empresa paga un 25% de los mismos en el Impuesto de Sociedades; y por otro, si se reparten beneficios entre los socios, cada uno de ellos tributa en la declaración del IRPF.


Te interesa si... vas a crear una empresa pequeña o mediana. “Es la forma ideal de organizar y repartir el trabajo entre un grupo más bien reducido de socios”, asegura el abogado del despacho Peñafort Legal. En la SL no hay peligro de que los socios pierdan su patrimonio personal, pero además existen otras ventajas, como la mayor facilidad para incorporar a nuevos socios y la flexibilidad para vender a terceros la totalidad o parte del negocio.

El dato:
Para saber si el nombre de tu empresa es único, acude al Registro Mercantil o consulta en la web www.rmc.es. Por realizar este simple pero necesario trámite, tendrás que pagar. 15,95 €.

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