¿Qué es la tasa rosa?

Las mujeres pagamos más porque, según dicen, estamos más interesadas en la higiene y la cosmética personal. Pero ¿eso ha de llevar un canon?

Las mujeres pagamos más porque, según dicen, estamos más interesadas en la higiene y la cosmética personal. Pero ¿eso ha de llevar un canon?

 

Un poquito en cada compra

 

Seguro que sí sabes lo que es la tasa rosa. Y la has pagado. Al comprar maquinillas de afeitar que cuestan el doble que las de hombre (2,30 € por 10 unidades de mujer, 1,08 € por las mismas maquinillas, negras, estándar, 'masculinas'), cualquier perfume o la mayoría de los desodorantes del mercado. Y, por supuesto, en la peluquería cuando, independientemente de que tengas el pelo corto o largo, te sale más caro que a ellos.

En 1995, en California, se concluyó que las mujeres pagaban al año 1.351 $ más que los hombres por los mismos productos. Desde entonces, allí la discriminación por género en el comercio está prohibida, al igual que en la ciudad de Nueva York y en Miami.

 

¿Injusticia o márketing?

¿Pagamos la calidad del producto? ¿La dificultad añadida del servicio? No. Se paga el precio de formar parte de "una categoría de consumidor" –opina Rubén Sánchez, portavoz de FACUA– establecida por las empresas, que está dispuesta a pagar más por determinados productos. "Como la tasa gay, la tasa de personas con altos niveles adquisitivos o la de aquellos que viven en zonas con pocos comercios", continúa. Es, en definitiva, el funcionamiento de la sociedad de consumo, "pero no puede considerarse machista". Pero ¿es justo? "Tan justo como que a alguien con mayor capacidad adquisitiva intenten 'colarle' productos más caros", concluye Sánchez. Hecha la ley, hecha la trampa.

Oferta y demanda

 

Lo mismo opina Marta Riera, investigadora de la EAE Business School: "Para mí, es una cuestión de oferta y demanda. De hecho, la discriminación no es de las empresas, que fijan sus precios según la demanda que exista, sino de los propios consumidores que siguen comprando". ¿La solución que proponen? Intentar no caer en esos trucos y procurar comprar el 'producto para hombre'. Pero, claro, en muchos casos no tenemos elección.

 

Las cosas, claras

 

El problema es que, como dicen desde Womenalia, "muchos de esos productos o servicios ni siquiera están pensados para mujeres. Adaptar empresas, productos o estrategias a las mujeres no significa sacar una línea de negocio en color rosa". Es decir, el problema llega cuando nos toman por tontas. Podríamos estar dispuestas a pagar más por una calidad mayor, pero no por el mismo producto, no por un concepto abstracto de femineidad.

 

Soluciones prácticas

 

La propuesta de Womenalia, que ya han puesto en práctica las activistas de la red francesa Georgette Sand -hasta obtener visibilidad política-, es movilizarse y denunciar en redes sociales los casos que se encuentren (bajo el hashtag #pinktax o #tasarosa). Reclamar a las empresas, como apoya Riera, transparencia al presentar sus productos: el derecho a que, si pagamos más, sea realmente por elección y no por engaño.

 

 Algunas diferencias

 

Peluquería

- Si eres mujer. Corte (sin distinción entre corto o largo): 13,50 €.

- Si eres hombre. Precio de "corte, lavado y fijación": 10,80 €.

 

Desodorante

 - Del tipo "invisible" para ella, 200 ml: 3,14 €.

- El mismo artículo, en la línea de hombre: 2,99 €.

 

Fragancia

- 100 ml. de una colonia de toda la vida, de venta en el súper. Para ella: 15,40 €.

- El mismo bote, ¡pero con oferta! 200 ml, al precio de 100, para él: 14,85 €.

 

Cuchillas de afeitar

- 10 desechables de marca blanca para mujer, rosas, (pero, ojo, ¡con vitamina E!), de 2 hojas: 2,30 €.

- "9 + 1 ud." desechables, de la misma marca blanca, de 2 hojas, para hombre: 1,08 €.

Continúa leyendo