¿Qué pasa con el copago farmacéutico?

Nació como medida disuasoria para frenar el exceso de consumo de medicamentos que se estaba produciendo en España. Ahora dicen que se quiere revisar para que sea más justo con aquellos que tienen menos renta. Preguntamos su opinión a dos expertos.

No hay quien se aclare

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, primero anunció un posible ajuste con 3 tramos para los jubilados con pensiones de entre 18.000 y 100.000 € para que “quien más tiene pague mas”. Poco después lo desmintió: “No está en la agenda del Gobierno”, dijo. Poco después decidió esperar al informe de los expertos: “El copago podría subir, bajar o quedar igual”. Finalmente ha asegurado que no tomará ninguna medida que afecte al pago de los medicamentos. ¿Será verdad?

Así se reparte

La última reforma del sistema de copago farmacéutico en España es de 2012. Desde ese momento los pensionistas pagan el 10 % del precio de los medicamentos con un tope mensual de 18,52 € (8 € si tienen rentas inferiores a 12.000 € y 60 € si las rentas son superiores a 100.000 €). Los ciudadanos en activo pagan el 40 %, 50 % o 60 % del precio, según sus ingresos (hasta 18.000 €, hasta 100.000 € o más de 100.000 € respectivamente), menos los enfermos crónicos que solo pagan el 10 % y los funcionarios, que abonan el 30 %, tanto activos como jubilados. Están exentos del copago parados sin subsidio, personas con pensión no contributiva o rentas de integración o las que tienen una discapacidad. Al igual que en España, países de Europa como Alemania, Italia, Reino Unido, Francia o Países Bajos cuentan con un sistema de copago de medicamentos.

Lo que opinan los expertos

Dr. Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC): “Es extraordinariamente injusto porque machaca al pobre”.
“El copago farmacéutico recaudatorio no tiene ningún sentido porque todos los españoles ya han pagado el coste asistencial sanitario con los impuestos que se perciben en función de lo que declaramos a Hacienda. Precisamente este es el sentido que tiene nuestro Sistema Nacional de Salud. El copago es extraordinariamente injusto porque lo que hace es machacar al pobre y dar preferencia al rico a la hora de acceder a medicamentos. Genera mucha desigualdad, y lo que no puede ocurrir nunca en España es que haya gente que no se trate adecuadamente enfermedades importantes que puedan minar su salud o acabar con su vida por falta de recursos. Nunca pondría un copago para los medicamentos fundamentales para la vida, si acaso pondría uno en los que no son necesarios, son prescindibles o sustituibles por otros; es decir, en aquellos que son denominados novedades terapéuticas, que no aportan nada nuevo respecto a los precedentes”.


Jaume Puig-Junoy, profesor de Economía Pública de la Universitat Pompeu Fabra. Autor de ¿Quién teme al copago? (Libros del Lince): “A igual renta, debería ser el mismo para activos y pensionistas”.
“El debate sobre el copago no se debe plantear como una disyuntiva extrema entre el sí y el no. Entre los cambios que recomiendo en el modelo están: suprimir la distinción entre activos y pensionistas (lo lógico y de sentido común es que el copago sea el mismo para ambos a igual renta), establecer límites máximos anuales (no mensuales) del copago en función de la renta, con más tramos que los tres actuales y establecer porcentajes de copago sobre el precio de venta al público en función de la efectividad de los tratamientos. Además, los tratamientos con un coste-efectividad socialmente aceptable para pacientes crónicos y grupos vulnerables deberían ser gratuitos o casi-gratuitos, mientras que los que son para síntomas menores deberían estar incluidos en la cartera de servicio en las mismas condiciones que el resto. En fin, en lugar de repensar el modelo, la ministra ha abierto la boca con un tema menor y, como es el temible ‘copago’, ha levantado las iras”.

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