¿Qué Tipo de Socio Necesitas?

Si eres una emprendedora y tiene suma buena idea de negocio, quizás una de las cosas que te echen para atrás a la hora d e lanzarte es el miedo a emprender sólo. EN este caso la mayoría de los ‘novatos’ busca un compañero que se arriesgue con ellos.
Poner en marcha una empresa requiere una idea, ilusión, esfuerzo y dinero. Pero, sin duda, la búsqueda de socios es una de las etapas más delicadas. Aunque todos tienen mucho en común, existen varios tipos de socios. Si estás pensando en montar un negocio, descubre si te interesa tener uno y, sobre todo, cuál te conviene.

El socio es un compañero de viaje, alguien con quien compartirás problemas y beneficios. Debes pensar en alguien que tenga tu nivel de compromiso y que te complemente en las tareas que tú no controlas bien. Fernando Carvajal, abogado y socio del despacho especializado en derecho de los negocios Peñafort Legal, recomienda firmar “un acuerdo o un contrato entre los emprendedores, en el que se pueden incluir obligaciones y derechos específicos que los socios asumen unos ante otros”.
A no ser que se trate de una cooperativa, donde los socios tienen la misma capacidad de decisión, el reparto de acciones se debe hacer en función de lo que cada uno aporta, y no a partes iguales. Además de capital, los socios pueden calcular su participación por otras contribuciones, como su trabajo o el uso de un local de su propiedad. La forma de esa aportación es lo que nos sirve para diferenciar a unos de otros.

SOCIO CAPITALISTA
Obtiene un porcentaje de las acciones a cambio del dinero aportado, esperando conseguir un beneficio económico. En algunos casos, además de aportar capital, participa en la gestión y toma de decisiones. En los últimos años ha surgido un tipo de inversor, el business angel, que busca proyectos emprendedores para apoyarlos.
-Lo bueno: te aportará el capital que necesitas para crear tu empresa y, en algunos casos, podrás comprarle su parte y seguir en solitario.
-Lo malo: a la hora de repartir beneficios, te costará desprenderte de una buena porción de lo que consideras que representa el fruto de tu trabajo, pero ¿habrías podido empezar tu camino sin su ayuda?

SOCIO INDUSTRIAL
Pone a disposición de la sociedad un valor de su propiedad. Puede ser desde el local de trabajo hasta una patente o productos o servicios. En función del valor de lo que aporta, obtendrá unos beneficios, pero no le corresponden acciones ni derecho a voto.
-Lo bueno: suele aportar conocimiento y experiencia dentro del sector, además de contactos con proveedores y clientes.
-Lo malo: si el socio industrial pertenece al sector para el que trabajas, puede cerrarte algunas puertas en tu estrategia de negocio y restarte independencia.

SOCIOS TRABAJADOR
Diferenciamos el que es accionista y además trabaja en la empresa del que sólo aporta a la sociedad el producto de su trabajo. Este último, como el socio industrial, participa de los beneficios pero no de las decisiones. El caso más común entre los emprendedores españoles es el socio que, además, trabaja en la empresa. Es importante saber justificar ante Hacienda la cantidad que obtiene en forma de nómina y cuál es la que se considera reparto de beneficios, pues estos pagan bastantes más impuestos que una nómina media.
-Lo bueno: conoce al dedillo el funcionamiento de la empresa y sus necesidades.
-Lo malo: determinar el sueldo cuando hay otros socios no trabajadores puede ser fuente de problemas.

SOCIO LÍDER
Puede ser cualquiera de los anteriores, y no necesariamente el que tenga más acciones. Es el que estará al frente de la empresa, será su imagen y, de cara al público, tomará las decisiones relevantes. Se da sobre todo en grandes compañías, donde un porcentaje mínimo te puede dar mucho poder si tienes el apoyo de una mayoría.
-Lo bueno: tiene un amplio conocimiento de la compañía y está ahí por su capacidad para hacerla crecer.
-Lo malo: tiene que dar la cara en los momentos buenos, pero también en los malos.

LOS PACTOS
1. Regula con un documento privado la relación con tus socios  y la responsabilidad de cada uno, para evitar conflictos en el futuro. Cuanto más cercana sea la relación personal, más estricto debe ser el documento.
2. Repartid las acciones según lo que aporta cada uno. Además, si un día no os ponéis de acuerdo, una empresa con dos partes al 50% está condenada al cierre, aunque funcione bien.
3. Crea un sistema de transmisión de acciones para que, si un socio mayoritario vende su participación a alguien ajeno a la empresa, los minoritarios puedan hacerlo en las mismas condiciones y al mismo precio.

Por: Juan Ramón Gómez.

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