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Recortando la Igualdad...

En España, las mujeres no lo hemos tenido (ni lo tenemos) fácil. No obstante, somos el país europeo en el que la brecha  del empleo entre hombres y mujeres más se ha cerrado en los últimos diez años. Este avance en la igualdad de oportunidades puede revertirse por los recortes impuestos desde el Gobierno, según advierte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).En el último informe de este organismo se especifica que la  mayor cualificación de las jóvenes españolas contribuyó a disminuir la diferencia en la participación laboral (ha pasado del 50 % en 1980 al 20 % en 2007). Y la brecha disminuyó aun más durante la crisis, llegando al 13,5% en 2011, sobre todo porque el paro ha crecido más entre los hombres (el desplome de sectores como el de la construcción es vital al respecto).
¿Equidad salarial entre sexos? España se sitúa tercera en Europa, por detrás de países como Noruega o Bélgica y por delante de Dinamarca, Francia y Portugal. Además, las mujeres españolas hemos avanzado en la integración de los órganos directivos empresariales y en la creación de sociedades inversoras, adelantando a países como Reino Unido, Italia o Alemania (¡esta se encutra en la peor posición!).
¿Cuál es el problema, entonces? La proporción de mujeres entre los altos directivos es del 34 %, y sólo uno de cada 10 miembros de los consejos de administración de las empresas que cotizan en Bolsa es una mujer. Estas cifras están por debajo de los objetivos del 40 % que marca la Ley de Igualdad de 2007. Los expertos indican que "aunque España se sitúa por encima de la media OCDE en el número de mujeres en posición de liderazgo, todavía puede mejorar".

Por otra parte, hemos avanzado en estudios. Después de las portuguesas, las jóvenes españolas han realizado los mayores logros al respecto según la OCDE, y en el 2009 las mujeres de 25-34 años tenían una probabilidad un 17 % mayor que los hombres de terminar la secundaria superior.


Todos estos progresos corren peligro por los ajustes en empleo público, en prestaciones familiares o en ayudas para dependencia. "Las medidas de austeridad, pueden resultar desiguales en términos de impacto de género", indica el estudio.
Basta una cifra: solemos emplear 100 minutos diarios más que los hombres a trabajo no remunerado. Y ahí se recoge el cuidado de las personas dependientes, por ejemplo. Y es obvio: un recorte de las prestaciones al respecto aumentará el trabajo no pagado de las mujeres.

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