Seguros. ¿Cuál Necesitas de Verdad?

Los seguros cubren muchos de los riesgos a los que nos vemos abocados en nuestra vida y en España cada hogar dedica de media un 3,3% de su presupuesto a los seguros. Sin embargo, eso no significa que todos? sean prácticos para todo el mundo.

Reparar la gotera que le hemos causado al vecino de abajo, cubrir los gastos de una operación, garantizar que tu familia tenga unos ingresos si sufres un accidente y no puedes trabajar... Casi todas las cosas que nos ocurren son susceptibles de estar aseguradas. Es la forma de vivir más tranquilos, de saber que aunque los riesgos ronden a nuestro alrededor, podremos hacernos cargo de los gastos que conlleven, algunos tan altos que podrían aniquilar nuestro patrimonio. Sin embargo, a menudo no sabemos hasta qué punto nos conviene contratar una prima. En el mercado hay muchos tipos de seguros: los personales, los que cubren daños o patrimonios y los que prestan servicios. ¿Quieres sabes si son útiles para ti?

Para defender tus intereses:
Los seguros de defensa jurídica han proliferado en los últimos años. Su objetivo es protegerte frente a posibles litigios. Se suelen ofrecer como complemento a los de multirriesgo del hogar o del automóvil. Sólo te interesará una póliza independiente si quieres mucha cobertura, pero son caros.

Para garantizar el futuro:
Los de vida e invalidez, de accidentes, de salud y de dependencia pertenecen a lo que se llama seguros personales. Si tienes un crédito hipotecario tendrás un seguro de vida que habrás firmado con el banco con el objeto de asegurar el pago si tú faltas. Pero al contrario de lo que la mayoría cree, “este seguro no es obligatorio”, sostienen en la OCU. No obstante, “la entidad bancaria, dentro del análisis de riesgos, puede concluir que si falleces no tenga suficientes garantías para recuperar el capital pendiente y te exija un seguro de vida. Es decir, en la práctica es potestad de la entidad decidir que si el cliente quiere la hipoteca, sea con seguro de vida”, explica. Independientemente de cubrir o no el pago de un crédito hipotecario, un seguro de vida te interesará para garantizar unos ingresos a las personas beneficiarias de la póliza. En la web de la OCU hay una calculadora (sólo disponible a los socios, aunque hay una oferta de prueba de dos meses por 2 €), que ayuda a saber por qué cuantía se necesita este seguro. Si tu patrimonio es alto o tus beneficiarios tienen derecho a prestaciones de la Seguridad Social (pensiones de viudedad, orfandad, etc.) que cubran sus necesidades económicas, no te interesará suscribirlo.

Para proteger tu patrimonio:
Hay seguros cuya función es que recibas una indemnización en el caso de que sufras pérdidas materiales o asegures tu patrimonio ante la responsabilidad civil que te exija un tercero.
-El más común es el del automóvil. Si no fuera porque este seguro es obligatorio, unos 6.000 hogares quebrarían cada año al asumir el coste de un accidente de tráfico, según UNESPA, patronal del seguro. Como prima obligatoria, te interesa saber si te conviene contratar una póliza a todo riesgo o sólo a terceros. Para la OCU, “el seguro a todo riesgo no interesa si el coche tiene más de seis años porque el valor del automóvil habrá bajado bastante”. Pero “se podría mantener si el importe es similar, por ejemplo, al de terceros ampliado”, opinan.
-En esta misma categoría está el de multirriesgo de hogar –el 68,5 % de las viviendas en España lo tiene, según UNESPA–, los de incendios, responsabilidad civil, robo o el de protección de alquileres, que garantiza a los propietarios de viviendas de alquiler el cobro por parte del inquilino.

¡COMPARA!
Si no tienes muy claro qué compañía de seguros elegir para contratar una póliza, te puede resultar interesante echar un vistazo a los comparadores de seguros como Rastreator.com, Acierto.com, Seguros.es, Balumba.es, Superbuscador.es, Calculatuseguro.com o Puntoseguro.com. En estas webs puedes averiguar el precio aproximado de las pólizas según tus parámetros, pero debes tener en cuenta que no comparan con todas las aseguradoras del mercado y los precios, salvo excepciones, no son más baratos que los conseguidos llamando directamente a la compañías.

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