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Testamento: por qué hacerlo

Sobre todo, por evitar problemas a los herederos a la hora de repartir los bienes si tu voluntad no está descrita. Recuerda que no tienes que indicar (salvo excepciones) qué cosa va para quién: con porcentajes, vale.

¿Por qué conviene?

Es la única manera de garantizar que tus bienes se repartan como tú deseas, de que se cumpla tu voluntad. Aun así, “hay mucha gente que aún no lo hace”, informa Ramón Casanova, socio director de Casanova Abogados Herencias, por desconocimiento, por indecisión a la hora de repartir sus bienes, o por miedo a que la familia se enfade, a pesar de que, “si se acaba abriendo la sucesión intestada, conllevará más problemas”.

¿Qué pasa si no lo tengo?

Aragón, Balerares, Cataluña, Galicia, Navarra y País Vasco tienen Derechos Civiles propios para definir el reparto en ese caso. En el resto de España, todos los bienes irían a parar a los hijos y, en su caso, a los nietos. Si no hubiera, iría todo a los padres y en defecto de éstos, al cónyuge (o pareja de hecho, en la mayoría de casos). Después figurarían los hermanos, luego los primos y, si faltaran todos los anteriores, se lo quedaría el Estado o algunas comunidades autónomas. En Cataluña, el cónyuge va por delante de los padres.

¿Puedo legar todo a un amigo?

No, pues existe la legítima, que marca ciertos herederos forzosos (legitimarios). Si hay hijos, un tercio va para ellos a partes iguales y otro (el de mejora), también, aunque no tiene que ser equitativo. Si no hay hijos ni nietos, los padres tienen derecho a la mitad, o a un tercio si hay cónyuge. Por último, el cónyuge en todos los casos tiene derecho a una parte de la herencia en usufructo (es decir, que puede usar esos bienes; por ejemplo, residir en la vivienda). El resto sí lo podrías dejar en herencia a quien quisieras, sin necesidad de que hubiera parentesco.

'Quiero que mi pareja herede'

Es lo más normal; por eso la mayor parte de los testamentos (en torno a un 90 %) son 'del uno para el otro, y después para los hijos', como se suele llamar. “También es el testamento más sencillo”, afirma Casanova. En este caso, se deja todo al cónyuge, y los herederos forzosos recibirán su parte cuando éste fallezca.

¿Cuánto cuesta hacerlo?

Suelen costar de 40 a 70 € aproximadamente, indica el abogado, “depende de lo largo que sea el testamento”. Puedes hacer todas las modificaciones que desees, pero cada una costará lo mismo, “porque son testamentos nuevos cada vez", indica Casanova. Debes recordar que el asesoramiento del notario es gratuito, independientemente de que decidas firmar o no el documento; aunque, en opinión del abogado, “no es por barrer para casa, pero es recomendable acudir a un abogado antes de ir al notario, porque tienen más tiempo disponible para estudiar tu caso particular; mientras que el notario, no”.

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