¿Y si mi jefe es más joven que yo?

La edad pierde importancia a la hora de ascender. Te contamos por qué no debe ser un problema que tu superior sea más joven que tú.

Sí, tiene 10 años menos, ¿y qué? A los trabajadores que han crecido con la idea de que ‘la edad es un grado’ no les hará mucha gracia, pero hay que adaptarse a los cambios.

 

La edad: un prejuicio

 

“¿Por qué nos debe afectar que nuestro superior sea menor que nosotros?”, plantea Eugenio de Andrés, socio director de la consultora Tatum. En su opinión, es “un prejuicio más de los que tenemos que romper en el mundo de la empresa. Al igual que no me debe importar el sexo o la nacionalidad de mi jefe, tampoco la edad debe ser un elemento por el que juzgar a un profesional”, asegura.

 

¿Es un buen jefe?

 

Entonces, si la edad del que da las órdenes en la empresa no es un dato significativo, ¿en qué debemos fijarnos? Eugenio de Andrés lo tiene muy claro: “En si es o no un buen jefe”. Y añade: “Donde tengo que poner el foco es en aspectos como si me apoya, si delega en mí, si me da autonomía, si me desarrolla profesionalmente...”.

 

¿Al mayor le toca ascender?

 

Durante décadas, el criterio de las empresa al elegir a una persona para desempeñar un puesto directivo era la edad o la antigüedad, pero los tiempos han cambiado. Para De Andrés, la idea de que el primero que debe ascender es el siguiente más veterano, “es un planteamiento del siglo pasado que choca con enfoques como la meritocracia hacia los que afortunadamente están evolucionando las empresas”; es decir, en los nuevos modelos organizativos asciende el que lo merece.

 

¿Tiene ventajas?

 

Con la mente abierta encontraremos muchas ventajas a esta situación. “Un buen jefe joven puede ayudarnos a entender mejor los nuevos escenarios, puede aportarnos una fuerza y una determinación importantes para promover iniciativas internas, puede estar menos contaminado con comportamientos improductivos y obsoletos como el presentismo...”, explica el director de Tatum, que hace hincapié en el término ‘buen jefe’: “Si no lo es, la edad va a ser el menor de tus problemas”.

 

Lo mejor de cada generación

 

"La combinación de la juventud y la veteranía, de las canas y las ganas, es un modelo sinérgico que aporta fantásticos resultados a las organizaciones”, opina Eugenio de Andrés. Pero, para que funcione, las empresas tienen que gestionar las necesidades de ambos colectivos y engrasar las relaciones. “Programas como el cross mentoring son una buena iniciativa para que todo el mundo ponga en valor lo que tiene que aportar”.

 

Adaptarse a los cambios

 

El director de Tatum advierte: “Tenemos que cambiar nuestra forma de pensar” porque el hecho de tener un jefe más joven no significa haber fracasado. ”Lo importante es lo que hemos sido capaces de hacer. Juzgarnos negativamente por no haber sido elegidos para ser jefes no tiene por qué poner en tela de juicio nuestra capacidad. La mayoría de los buenos técnicos son muy malos gestores de equipos. Si soy un buen técnico al que le gusta hacer su trabajo, ¿por qué tengo que ascender?”.

 

Cada vez más

 

El 69 % de los empleados mayores de 55 años tiene un jefe más joven, según un estudio de Careerbuilder, un porcentaje que crece cada año. Eugenio de Andrés apunta que el cambio se debe a estas tres razones: “La mayor preparación de las últimas generaciones que les hace progresar más rápido; la importancia de las redes sociales y el envejecimiento de las empresas españolas como reflejo de la sociedad”.

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