10 trucos para cuidar las plantas verdes del jardín

Si quieres que crezcan fuertes y sanas, busca el momento para eliminar las plagas, abonarlas y multiplicarlas.

1. Además de trasplantarlas, aprovecha el buen tiempo para cortar las hojas estropeadas o los tallos deshojados; algunos de los restos de la poda se pueden guardar para esquejes.

2. También es conveniente limpiarlas a fondo. Para muchas de ellas lo mejor es meterlas bajo la ducha. Aunque no se puede generalizar, porque hay plantas delicadas o con las hojas peludas que no deben mojarse, por lo que debes usar un pincel para eliminar el polvo.
Es importante que limpies las hojas de las plantas, así eliminarás el polvo y dejarás que respiren y se oxigenen.

3. Los abrillantadores realzan la belleza de las plantas de hoja, pero no hay que abusar de ellos, y hay que aplicarlos con las hojas limpias y secas.

4. Se puede proteger el tiesto metiéndolo dentro de una bolsa de basura, así no habrá problemas con la tierra.

5. Pulgones y cochinillas chupan la savia de las plantas, debilitándolas. Si tus macetas de interior están afectadas no recurras a métodos agresivos como los insecticidas de contacto que se usan en el jardín. Hay clavos, muy eficaces, que se colocan entre las raíces y los mantienen a salvo durante dos meses, pero como primera medida hay que retirar los insectos a mano, lavando las partes afectadas.

6. Esquejes en agua, el método más fácil.
Pon unos cuantos tallos en agua y espera a que enraícen antes de trasplantar. Esa técnica es fácil y decorativa, ya que los esquejes quedan muy bonitos si eliges recipientes de cristal transparente que permitan lucir también las raíces. Algunas plantas son rápidas echando raíces y otras tardan más, lo importante es mantener el agua limpia y procurar que el tamaño del esqueje no sobrepase los 15 o 20 cm.

7. Prepara los semilleros.
La tierra para semilleros debe ser de grano fino y mezclada a partes iguales con arena para que drene bien. Para que los semilleros conserven la humedad y el calor, hay que taparlos con plástico trasparente o con cristal, pero se deben ventilar de vez en cuando para que no se forme moho.

8. Según el tamaño de las semillas, se pueden sembrar una a una, o esparcidas por toda la superficie. Si son muy pequeñas se pueden mezclar con arena fina o ponerlas en agua para que sea más fácil sembrarlas.

9. Abonar es imprescindible.

- Con pastillas. Tienen una larga duración y se ponen junto a las raíces. Utiliza un lápiz para hacer los agujeros más profundos.

- Con clavos. Hay que hundirlos en la tierra para que se disuelvan muy lentamente. Picha uno o varios, según el tamaño del tiesto y de la planta.

- Foliar. Este tipo de fertilizante se absorbe a través de las hojas, simplemente hay que pulverizar. Ideal para plantas frondosas.

- Con productos líquidos. Se añaden al agua de riego, y hay que usarlos a menudo.

10. Trucos caseros

- Para dar más brillo a las hojas de tus plantas, un remedio infalible es pasarles un paño mojado en leche diluida con agua. Algunas personas también utilizan la cerveza con muy buenos resultados. Utiliza para ello una esponja húmeda.

- El agua que usas para hervir verdura puede ser un buen sustituto del abono, ya que contiene muchas sales minerales beneficiosas para las plantas. También la cáscara de huevo machacada es un buen abono, ya que contiene mucho calcio que ayuda a crecer fuertes a las plantas.

- Si te encuentras las hojas de tus plantas carcomidas o los tallos agujereados, prueba con esta técnica para acabar con cualquier plaga: clava unas cerillas boca abajo en la tierra, de forma que el fósforo quede enterrado. El azufre destruirá los parásitos sin dañar la planta.

- Cuando veas que tus plantas tienen manchas marrones en las hojas, puede que estén llenas de hongos. Si quieres solucionarlo, hierve un paquete de tabaco negro de liar en un litro de agua. Después, cuélalo y utiliza esa agua para pulverizar las hojas. La plaga desaparecerá enseguida.

- Cuando se te rompa un tallo o una ramita de una de tus plantas, no lo tires. Pon en el extremo roto uno o dos granos de trigo. Haz un agujerito en la tierra e introdúcelo rodeándolo de unos cuantos granos más; cúbrelo de tierra y espera unos días. Habrá agarrado perfectamente.

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