Aprende cómo cuidar tu azalea

Es una especie algo delicada y exigente pero merece la pena dedicarle tiempo y darle atenciones, porque sus flores son la alegría del invierno.

Características

La azalea es realmente un pequeño arbusto de hoja perenne que florece desde el otoño y durante todo el invierno. Bien cuidada, puede tener una floración tan abundante que llegue a cubrir por completo las hojas de la planta, que son de un intenso y brillante color verde. Las flores son por lo general de tonos rosados, aunque se dan ejemplares blancos o más anaranjados. Se suelen adquirir ya en flor y lo aconsejable es comprar plantas que tengan gran cantidad de capullos para que la floración sea luego más duradera cuando la tengamos en casa. Es importante ir quitándole las flores según se van marchitando para favorecer la formación de otras nuevas.

Cuidados

Para que se mantenga sana y bonita es necesario cuidar al máximo la temperatura, ya que necesita estar en un ambiente más bien fresco. En invierno conviene ventilar la habitación en la que se encuentra si alcanza mucha temperatura a causa de la calefacción, pero antes se debe retirar de la misma porque tampoco tolera las corrientes de aire. Especialmente al llevarla a casa hay que procurar que el cambio de temperatura no sea muy brusco o en poco tiempo perderá sus hojas, que es por donde las plantas ‘respiran’, y ya no tendrá remedio. Además, necesita un cierto nivel de humedad en el ambiente. A la hora de abonarla, proporciónale un compuesto específico para azaleas solo si la aprecias desmejorada y en el momento que empiecen a desarrollarse los capullos.

Atención al riego

La cal del agua puede ser un grave problema porque es una planta muy sedienta. Si el agua de tu zona es dura y contiene cal, debes regarla con agua filtrada, de lluvia o agua destilada. Si notas que los bordes de la hojas se ponen amarillos es porque el agua, o bien la tierra, contienen demasiada cal. Hay que regarla con cierta frecuencia, evitando que quede agua en el platillo para que no se pudran las raíces. Lo mejor es ponerla cada día en un platito con agua durante unos cinco minutos y retirar el sobrante al instante.

Período de descanso

Cuando la planta termina de florecer debe iniciar su periodo de descanso  anual. Lo que hay que hacer es trasplantarla a una maceta algo mayor con un sustrato ácido (sustratos llamados de brezo o castaño) y colocarla en el exterior a la sombra. Es importante mantener la humedad pulverizando sus hojas hasta que vuelva a tener capullos el próximo otoño.

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