Claves para congelar bien los alimentos

La congelación permite conservar los alimentos durante meses, pero una manera incorrecta de hacerlo podría estropearlos.

La congelación permite conservar los alimentos durante meses, pero una manera incorrecta de hacerlo podría estropearlos.

 

La congelación de los alimentos nos ofrece múltiples ventajas: hacer una compra grande una vez por semana en lugar de ir cada dos por tres al súper o cocinar de una vez para varios días, por ejemplo. A temperatura ambiente las enzimas y los microorganismos destruyen las materias animales y vegetales, por tanto, modifican el aspecto, sabor y calidad de los alimentos. Bajo el efecto del frío, estos agentes ralentizan su actividad.

 

La congelación preserva al máximo el sabor del alimento fresco y sus vitaminas. Para conseguir una conservación óptima en frío ten en cuenta estos aspectos:

Utiliza bolsas de plástico cerradas para el pan, el pescado, las verduras y mete en recipientes con tapa las carnes troceadas. Los alimentos grandes se pueden envolver en láminas de aluminio.

 

Escribe el nombre del producto en una etiqueta y apunta también la fecha de congelación.

 

El pan puede estar congelado siete meses y las carnes verduras y aves cerca de un año. Ojo con el pescado azul: resiste menos de cuatro meses.

 

No descongeles nada a temperatura ambiente (18-20º). Pon el producto en el interior del frigorífico o utiliza el microondas.

 

No acerques el alimento congelado a un radiador ni lo introduzcas en agua caliente, porque se resentirá su sabor y textura y perderá vitaminas. Si tienes prisa utiliza el microondas o por el alimento congelado bajo un chorro de agua fría.

 

Un truco para que el pan quede mejor: mójalo un poco antes de meterlo en el horno o introduce un vaso de agua junto a él en el microondas.

 

No congeles tomates, pepinos o lechuga; pierden todo el agua y se quedan estropeados. Tampoco lo hagas con patatas y huevos cocidos, con la carne que lleve en el frigorífico más de dos días ni congeles mayonesa.

 

Nunca congeles un alimento que previamente hayas descongelado.

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