Cómo hacer que tu perro y tu gato se lleven bien

Tus dos mascotas favoritas no tienen por qué llevarse siempre mal si conviven bajo el mismo techo...

Tus dos mascotas favoritas no tienen por qué llevarse siempre mal si conviven bajo el mismo techo. Si les enseñas cómo hacerlo, pueden aprender a compartir espacio y tu cariño en perfecta armonía.

 

Hay perros que no soportan a los felinos en ninguna circunstancia, y también gatos que demuestran su aversión a los canes con todas las armas que tienen a su alcance. La mayor parte de las veces ambos consideran al otro animal como un extraño que ha invadido su territorio, pero también es cierto que perro y gato pueden llegar a llevarse muy bien si sigues unas normas básicas a la hora de hacer las ‘presentaciones’. Ten en cuenta que, en la mayoría de los casos, la impresión que estos dos animales experimenten en su primer encuentro marcará su relación para el futuro.

Llega un gato

Cuando la mascota veterana en casa es el perro, hay que extremar las precauciones para evitar problemas cuando un gato se incorpore a la familia. Debes plantearte primero si la convivencia entre ambos va a ser complicada, ya que hay razas de perros muy dominantes que difícilmente tolerarán la presencia de otro animal dentro de casa. Si el perro tiene un carácter tranquilo, bastará con que al principio marques un poco las distancias entre tus dos mascotas. Nunca actúes con el recién llegado de manera que tu perro se sienta desplazado; compénsale con algún premio (un juguete, una golosina...) cuando le presentes a su nuevo compañero. ¡Son como niños!

El perro llega después

Si es el gato el que tiene que dar la bienvenida al perro, probablemente aceptará más fácilmente al recién llegado, sobre todo si es un cachorro, porque lo verá como un compañero de juegos. Para conseguirlo, entra en casa sujetando al perro con una correa y deja que tu gato lo observe a distancia mientras él se siente a salvo dentro de su transportín. Si el gato está tranquilo, permite que el perro se acerque a él y lo huela a través de los barrotes. Tómate todo el tiempo necesario para este primer contacto. Estos encuentros deberán repetirse varias veces al día durante un tiempo, hasta que los dos adquieran confianza. No bajes la guardia durante este periodo de adaptación y, si no puedes estar constantemente vigilándolos, manténlos al principio en habitaciones separadas.

Una tregua: la comida

Para que esta relación funcione, es necesario establecer una jerarquía clara a la hora de comer. Es imprescindible implantar unos turnos estrictos y fijar para cada una de tus mascotas un lugar y una hora determinados. La comida del gato seguramente supondrá toda una tentación para el perro, así que conviene que a tu minino se la dejes siempre en un lugar en alto al que pueda acceder con facilidad y que el perro no pueda alcanzar.

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