Cómo organizar una bodega en casa

Organizar una bodega en casa no es complicado. Hazte con una mesa, un botellero y un lugar fresco y ventilado.

A pesar de las dificultades ambientales que presentan los pisos de las ciudades para la instalación de una bodega casera, los buenos aficionados no pierden la esperanza de mantener en su domicilio (o en su casa de campo) su particular despensa de vinos. No se precisa tanto un espacio grande como que sea adecuado, pero para que presente las mejores condiciones hay que tener en cuenta estas observaciones:

- Para la instalación de la bodega debe elegirse un lugar fresco, que esté libre de olores fuertes (barnices, pinturas), alejado de los ruidos y, sobre todo, adecuadamente ventilado.

- La temperatura de la bodega debe mantenerse aproximadamente entre 13 y 16ºC. Lo más perjudicial para los vinos son las oscilaciones muy bruscas de temperatura.

- La humedad ambiental idónea se sitúa en torno al 80 por ciento. Siempre es preferible que el ambiente sea más húmedo que seco.

- La bodega debe ser oscura; la mejor iluminación es una sencilla bombilla de pocos vatios.

- Ha de estar dedicada exclusivamente a guardar vino, para evitar accidentes, olores y excesivas visitas al lugar en busca de oros productos. Almorzar entre botelleros puede resultar muy agradable pero muy poco adecuado.

- El suelo de tierra es el más indicado para la bodega; absorbe el exceso de humedad y siempre puede refrescarse mediante un ligero riego si el ambiente es demasiado seco. La práctica de rociar el suelo con vino para dar olor a la bodega es realmente ineficaz; en el mejor de los casos solo se consigue un acentuado aroma a vinagre. El mejor sustituto del suelo de tierra es uno de terrazo que sea poroso.

- Una pequeña mesa y un botellero son los únicos elementos imprescindibles para crear una bodega. Los botelleros de mampostería y los realizados en barro cocido o arcilla son los más eficaces, ya que resisten muy bien los efectos de la humedad y nunca llegan a oxidarse.

- Las botellas siempre deben disponerse en el botellero en posición horizontal.

- Recuerda que los vinos espumosos, finos y manzanillas tienen vida breve. Deben consumirse inmediatamente. Los blancos y tintos de crianza media mantienen sus cualidades durante tres o cinco años como mínimo. Los vinos amontillados, los olorosos y los dulces pueden conservarse por un tiempo casi indefinido.

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