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Cuidados básicos de las begonias

Las begonias te encantarán por sus hojas y por sus flores. Si las combinas con acierto tendrás resultados espectaculares.

Las begonias te encantarán por sus hojas y por sus flores. Si las combinas con acierto tendrás resultados espectaculares.

El género begonia reúne alrededor de novecientas especies distintas. De origen tropical y subtropical se conocen en Europa desde finales del XVII, y han sido siempre plantas muy populares, imprescindibles en balcones y patios, porque se dan muy bien en pequeñas macetas y, a pesar de su corta vida, tienen una floración larga e intensa que proporciona una delicada gama de colores durante varios meses al año. El hecho de que apenas necesiten sol es otro de sus atractivos, ya que no son muchas las plantas capaces de florecer a la sombra.

El cultivo de la begonia no es complicado. De hecho se puede resumir en una sola palabra: moderación, porque si hay algo que la perjudica son los excesos de cualquier tipo: agua, frío, sol, sequía, calor o sombra.

- Exposición. Necesita mucha luz, pero no sol directo. Lo ideal es la semisombra o el primer sol de la mañana, si éste no es fuerte.


- Tierra. Ligera y porosa, lo mejor es utilizar una mezcla de calidad, ya preparada.


- Abono. Una vez cada 20 o 30 días, añadir al agua de riego fertilizante líquido para plantas de flor o de hoja, según sea el tipo. Hay que retirar las flores marchitas.


- Enfermedades. Las más frecuentes son la botritis (moho gris) y podredumbre de tallos, hojas y flores producida por exceso de humedad. Usar un producto fungicida para reducir los riesgos.

 

Por su gran variedad, presentan formas diferentes, pero existen tres tipos básicos:

Begonias rex

De hojas coloreadas y raíz rizomatosa. Almacenan agua y nutrientes para cuando hay sequía.
La begonia rex se propaga muy fácilmente por medio de esquejes de hoja. Para ello, prepara una bandeja con tierra, escoge una hoja sana y recórtala en trozos más pequeñitos (unos 5 cm), de forma que todos tengan una parte del nervio principal. Colócalos sobre una bandeja, enterrándolos parcialmente, y luego riégalos. Debes cubrirla bien con un plástico y mantenerla a unos 21ºC hasta que broten nuevas plantas, al cabo de unas semanas. Entonces ya puedes trasplantarlas a pequeñas macetas. Para el interior de tu casa, lo mejor es cultivar begonias rex de grandes hojas coloreadas en tonos rojizos, verdes y marrones muy matizados.

Begonias tuberosa

En verano tienen bonitas flores simples o dobles. Son perfectas para el exterior, siempre en semisombra. Se pueden plantar en plena tierra, pero quedan perfectas en cestas colgantes o macetas, adornando ventanas y balcones. Las hay blancas, rojas, amarillas, anaranjadas y rosas.


Para multiplicar la begonia tuberosa, coge los pequeños tubérculos que se forman en los nudos de las hojas en otoño y manténlos en un recipiente a 13ºC hasta la primavera. Después, planta cada bulbillo en su propia maceta con un poco de compost humedecido. Florecen entre primavera y otoño.

Begonias semperflorens

Son plantas de interior populares, pues florecen durante meses.
Si quieres reproducir la begonia semperflorens tienes que plantar las semillas en invierno. Extiéndelas en pareja sobre la superficie de un compost para semilleros y cúbrelas con una delgada capa de arena fina. Mantén el compost húmedo y colócalas en un lugar sombreado hasta que germinen.

Bien combinadas

Las begonias son plantas de semisombra y necesitan humedad constante; hay que tenerlo en cuenta a la hora de buscarles compañía. Las hojas de los helechos, las hiedras, las hostas o el boj pueden ser un sobrio y elegante contrapunto verde que hará resaltar sus flores. Pero si lo que se busca es la intensidad y la mezcla de colores para iluminar aquellos rincones donde el sol apenas llega, entonces es mejor recurrir a otras plantas como las fucsias, la balsamina, la lobelia, el astibe, los pensamientos, las bergenias o el ciclamen. Todas se cultivan en maceta, y combinándolas es posible mantener una floración constante todo el año.

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