El embarazo psicológico en los perros

Si tu perra está mimosa, inapetente y tiene los pezones hinchados, quizá tenga un embarazo psicológico .

Si tu perra está mimosa, inapetente y tiene los pezones hinchados, quizá tenga un embarazo psicológico. Es un fenómeno natural bastante frecuente y sin ninguna gravedad, pero sí que requiere la consulta del veterinario.

 

El embarazo psicológico, llamado también seudociesis, normalmente tiene lugar unas ocho semanas después del final del celo y no se puede determinar su frecuencia, ya que depende de cada animal. Pero si una perra lo ha sufrido, lo más probable es que se vuelva a repetir y con síntomas cada vez más acusados.

 

Los síntomas varían mucho de unos animales a otros. En ocasiones, el proceso pasa prácticamente inadvertido. En otros casos, el abdomen se hincha e incluso algunas perras llegan a hacer fuerza como si estuvieran de parto.

Todo vuelve a la normalidad al cabo de una o dos semanas. A pesar de no revestir gravedad, se debe hacer que el veterinario examine a la perra, sobre todo si bebe más que de costumbre; la sed puede deberse a una inflamación del útero. La infección grave requiere tratamiento urgente con antibióticos.

 

El embarazo psicológico afecta al aparato reproductor. Este trastorno supone un descenso de los niveles de hormonas como la progesterona, que favorece el embarazo, y un incremento de la prolactina, que estimula la secreción de leche.

 

Si una hembra presenta una seudociesis después de cada celo, la única solución definitiva es la esterilización. También suele ser eficaz el control químico del celo con inyecciones de hormonas.

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