Feng shui

¿Sabías que un mueble o una planta mal colocados o un espejo en la pared equivocada puede hacer que tu casa se llene de energía negativa? Lo dice el feng, hazle caso.

¿Sabías que un mueble o una planta mal colocados o un espejo en la pared equivocada puede hacer que tu casa se llene de energía negativa? Lo dice el feng, hazle caso.

 

Esta práctica milenaria de origen chino, busca el entendimiento de las relaciones entre la naturaleza y el hombre. Según el feng shui (en chino ‘viento y agua’), el ‘chi’ (aliento vital, energía cósmica) se ve modificado por la orientación (puntos cardinales), la forma y la disposición del espacio, la ubicación del cuarto de baño, la cocina, el salón… en una casa.

 

Así, si redistribuimos los muebles o coordinamos determinados elementos de manera correcta, crearemos corrientes positivas de energía y armonizaremos el ambiente, mejorando nuestra salud física y mental.

Elementos clave

Para el feng shui, las plantas son una importante fuente de energía. No sólo embellecen, sino que contribuyen a lograr un flujo de ‘chi’. Nunca hay que tenerlas enfermas o secas (te roban la energía).

Otro recurso importante para este arte son los espejos, porque ‘calman’ los espacios y multiplican la luz natural si se sitúan estratégicamente.

Las luces también son importantes, deben ser suaves y discretas, y un poco menos intensas en los dormitorios.

Colocar obras de arte en lugares clave ayuda también a establecer el flujo de energía.
Las puntas o esquinas deberían evitarse en la medida de lo posible porque ‘apuntan’ de manera acusadora a nivel inconsciente.

Para el feng shui, la teoría del yin y el yan es fundamental, es decir, la idea de que los opuestos no están en oposición, sino que son complementarios y se necesitan para existir.

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