Frutas invierno: la mandarina

La mandarina es una fruta dulce, jugosa y a los niños les encanta. Siempre es deliciosa, para tomar sola o como ingrediente de exquisitas recetas.

En invierno: mandarinas

La mandarina es una fruta dulce, jugosa y a los niños les encanta. Siempre es deliciosa, para tomar sola o como ingrediente de exquisitas recetas.

 

Tiene la piel fina, es fácil de pelar, su sabor es intenso… todo eso hace que la mandarina sea uno de los cítricos favoritos de todos. Las mandarinas contienen muchas vitaminas, por lo que su consumo está recomendado en cualquier momento del día, del desayuno a la cena.

Consejos de compra

En el mercado se pueden encontrar las distintas variedades de mandarinas desde el mes de octubre y hasta febrero.

 

La clementina es la más popular: de tamaño mediano y de color naranja intenso, además, por lo general, no tiene pepitas.

 

A la hora de comprar las mandarinas debes elegirlas firmes y con la piel fina y bien adherida a la pulpa, sin manchas ni golpes. Cuando se recolectan en el momento óptimo de maduración llegan al mercado con el tallo y las hojas. Si es así, debes observar que ambos sean muy verdes y las hojas lisas.

 

Evita las mandarinas que estén hinchadas: eso indica que llevan demasiado tiempo en la tienda.

Conservación

A temperatura ambiente se mantienen en perfectas condiciones durante 2 o 3 días. Si las guardas en la nevera, en el cajón de las verduras pueden durar 1 semana. Si tienen hojas se conservan en un lugar fresco, seco y oscuro durante un par de semanas.

Unas cuantas ideas con mucho sabor

Disfruta de su exquisito sabor desde la primera hora del día. Puedes exprimir el zumo que es especialmente dulce y suave o bien mezclar los gajos de mandarina con un yogur endulzado con miel. La mandarina está deliciosa en una ensalada de arroz, o de espinacas, acompañando a unos langostinos templados o como condimento de salsas para acompañar carnes de caza o de cerdo.

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