Llena tu hogar de flores exóticas

Las bromeliáceas son una amplia familia de especies de origen tropical, todas sorprendentes por la belleza de sus brácteas. Además, requieren muy pocos cuidados.

Las bromeliáceas son una amplia familia de especies de origen tropical, todas sorprendentes por la belleza de sus brácteas. Además, requieren muy pocos cuidados. ¡Llévatelas a casa!  

 

Conócelas

Estas plantas son muy decorativas, producen brácteas espectaculares y hojas de vistosos colores, a veces rayadas. Algunas bromeliáceas, en estado silvestre, se encaraman a los árboles para crecer sobre ellos. Este tipo de desarrollo  sobre otra planta hace que no echen raíces y las ha obligado a desarrollar mecanismos para recoger agua de la lluvia, por eso casi todos los ejemplares tienen unidas sus hojas en el centro, formando una especie de embudo donde el agua se almacena.

Su cultivo en interior

Cuando se cultivan como plantas de interior el sustrato no es lo más importante, pero lo que hay que cuidar es que tenga un buen drenaje, porque si se encharca, la planta se pudre rápidamente. Se pueden cultivar de dos maneras: en tierra o sujetas a un soporte, como una rama de un árbol, en el exterior. De esta manera, hay que pulverizarlas con mucha frecuencia y añadir algo de fertilizante una o dos veces por semana. Las flores de estas plantas son diminutas y no tienen mucho atractivo, aunque las brácteas (las hojas que rodean a estas florecillas) tienen formas y colores muy llamativos. En casi todas las especies este grupo de hojas muere tras la floración, pero suelen desarrollar vástagos junto a la planta ‘madre’ que si se plantan por separado se desarrollan sin problemas. 

Hojas muy hermosas

Algunas de estas plantas destacan también por sus hojas, como las de la Vriesea, que son de rayas verdes y rojizas, o las de la Neoregelia, de un rojo intenso por la parte central del embudo.

Cuidados básicos

- Iluminación. Necesitan mucha luz, pero nunca sol directo.

 

- Temperatura. Les gusta el calorcito. Lo ideal para ellas es un ambiente que esté entre los 20º y los 25ºC, pero nunca deben estar a una temperatura por debajo de los 18ºC.

 

- Tierra. Un sustrato a base de musgo es suficiente para cualquiera de ellas pero, eso sí, que drene muy bien.

 

- Riego. En las que lo tienen, hay que mantener siempre lleno de agua el hueco central, y a las que no lo tienen conviene pulverizarlas con bastante frecuencia. La mayoría de estas plantas muere por un exceso de agua.

 

- Plagas. A las que viven en el exterior les atacan sobre todo las cochinillas y los pulgones.

Reproducción

Cuando empiecen a marchitarse las florecillas corta su tallo lo más cerca posible de la base. Retira los pequeños vástagos de la planta madre teniendo cuidado para no estropear sus raíces. Prepara una maceta con compost a base de turba y unas cuantas piedras de gravilla en el fondo que garanticen su drenaje. Planta el nuevo ejemplar y riega generosamente. A partir de entonces es importante mantener la humedad constante y un ambiente cálido hasta que arraigue.  

Continúa leyendo