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Lo que debes saber sobre la esterilización de tu gato

Esta pequeña intervención es rápida y sencilla, y resulta muy recomendable para gatos y gatas por varias razones. Sobre este tema existen muchas falsas creencias...

Esta pequeña intervención es rápida y sencilla, y resulta muy recomendable para gatos y gatas por varias razones. Sobre este tema existen muchas falsas creencias que conviene aclarar.

 

Dos cosas distintas

Esterilizar no es lo mismo que castrar. La primera es una intervención (vasectomía o ligadura de trompas) para impedir que el animal se reproduzca dejando intactos sus órganos sexuales y sin modificar los procesos hormonales, por lo que el animal sigue manteniendo su conducta sexual. Mediante la castración se extirpan los órganos sexuales y los procesos hormonales desaparecen (las gatas ya no tendrán el celo).

Un acto responsable

Prácticamente el 100 % de los gatos callejeros procede de camadas que en su día fueron abandonadas. Con la esterilización se logra controlar la superpoblación y se reduce el abandono.

Es por su bien

Los estudios demuestran que los gatos esterilizados viven más tiempo y con una mejor calidad de vida que los que no lo están. En las hembras se reduce el riesgo de desarrollar infecciones uterinas y cáncer de ovarios y mama, así como embarazos psicológicos; y los machos tienen menos probabilidades de sufrir problemas de próstata, quistes y tumores. Con la castración, además, al desaparecer el celo, se evitan muchos problemas de ansiedad y agresividad que siente el animal que no puede aparearse.

Ideas claras

Al esterilizar a nuestro gato no le estamos privando de ningún placer, porque para las mascotas la finalidad del sexo es la reproducción. El gato no engordará si se le alimenta adecuadamente y hace ejercicio, tanto si está operado como si no.

 

Los cambios de carácter que puede experimentar un gato operado son conductas relacionadas con las hormonas, sobre todo el marcaje y la territorialidad de los machos.

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