¿Qué animal le conviene a tu hijo?

Se sabe que los animales ejercen un efecto benéfico en el desarrollo de los niños. Te contamos por qué y te ayudamos a elegir el mejor para tu hijo.

Se sabe que los animales ejercen un efecto benéfico en el desarrollo de los niños. Su compañía les permite aliviar el estrés y les ayuda a asumir responsabilidades, pero ¿cómo elegir el adecuado para tus hijos?

 

Lo primero que debes tener en cuenta es cómo es tu casa y qué tipo de vida hacéis tú y tu familia. Después, y no menos importante, será pensar en la edad y en el carácter de tu hijo. Hasta los tres años, por ejemplo, el niño no distingue bien entre un animal y un peluche y es fácil que, sin querer, haga daño a la mascota.

 

Solo a partir de los nueve o diez años podrá hacerse cargo de bastantes partes de su cuidado, aunque en esta edad aún necesitarán supervisión de un adulto, asegura el experto Miguel Ibáñez. Después toca elegir cuál es la mascota más apropiada para tus hijos. Esta pequeña guía te aclarará algunas cosas:

 

- Pájaros, tortugas, peces y hámsters. Para niños poco responsables o demasiados inquietos, lo mejor son mascotas que estén metidas en jaulas o espacios cerrados. La manipulación no cuidadosa de estos animales puede causarles daño físico, por lo que conviene que el pequeño los vea siempre que quiera, pero no entre en contacto con ellos sin la presencia de un adulto. Si el niño duerme mal, es preferible que no tenga un hámster, ya que éste desarrolla mucha actividad nocturna, lo que puede afectar a su sueño.

 

- Peces y pájaros son los aconsejados para menores con alergias.

- Conejos y cobayas: estos animales, a los que normalmente se puede abrazar y acariciar, son una buena opción para los niños mayores de cinco años que piden su primera mascota.

 

- Gatos. No están siempre dispuestos a jugar, y en algunos momentos pueden llegar a ser ariscos. No son recomendables para menores de 6 o 7 años, ni para los poco cuidadosos.

 

- Perros. Están especialmente recomendados para los pequeños que pasan mucho tiempo en casa frente al televisor o jugando con la consola, ya que les obligan a salir a la calle, aunque sea acompañados.

 

Por M. Consentino.

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