Stop al frío en casa

Bajan las temperaturas. Pero en casa tú y los tuyos podéis seguir calentitos todo el invierno con unas sencillas medidas. ¡Y sin gorro ni bufanda!

Bajan las temperaturas. Pero en casa tú y los tuyos podéis seguir calentitos todo el invierno con unas sencillas medidas. ¡Y sin gorro ni bufanda!

 

En invierno, buena parte del calor que proporciona la calefacción se escapa por las rendijas de puertas y ventanas. Por su culpa, el frío entra en nuestro hogar a pesar de tenerlo todo cerrado, lo que hace necesario mantener el suministro de calor encendido a niveles excesivos. Por eso, para evitar este gasto superfluo y tener la temperatura adecuada en casa hay que aislar bien estos elementos.

 

Lo primero es saber cuáles son las habitaciones cuyas puertas y ventanas necesitan ser aisladas. En los cuartos que se mantienen cálidos incluso en invierno no será necesario; debemos centrarnos en los que el frío penetra apenas bajan las temperaturas. ¡Manos a la obra!

Tres soluciones fáciles y eficaces

 

1. Burletes. Son una estupenda opción para evitar que las corrientes nos obliguen a coger la bufanda en casa. Se trata de tiras de tela con relleno de algodón u otro material que se ponen al canto de las hojas de puertas, balcones o ventanas para que, al cerrarse, queden cubiertos los intersticios y no pueda entrar por ellos el aire en las habitaciones. Es decir, una especie de cojines para puertas y ventanas que impiden que se formen corrientes y mantienen así el calor del hogar. Puedes comprarlos ya hechos o hacerlos tú mismo de forma sencilla. Estos son los pasos:

-Mide el ancho de la puerta o ventana.

-Corta un trozo de tela de un par de centímetros más de lo que has medido.

-Cose la tela del revés para que las costuras queden en la parte interior y no se vean, siguiendo los mismos pasos que para hacer un cojín. No cosas aún uno de los lados, para poder meter el relleno.

-Dale la vuelta a la tela y rellénala con arena seca, para gatos u otro material que absorba la humedad.

-Cose el extremo que habías dejado abierto.

 

2. Cinta de goma. Otra alternativa, menos decorativa pero muy práctica, es una cinta de goma adhesiva aislante. Asegúrate de que tenga el grosor justo para tapar las ranuras: antes de comprarla, toma las medidas de tus ventanas y puertas. Limpia bien el canto de éstas para que la goma pueda adherirse correctamente y resistir todo el invierno. Luego, pégala y cierra la ventana o la puerta para comprobar que se desliza sin impedimentos.

 

3. Marcos por debajo. Los marcos de madera o metal para la ranura inferior son otra gran idea si no existen dificultades para instalarlos: consulta con alguien experto. Si se pueden poner, resultan ideales como solución definitiva para echar al frío de tu casa este invierno.

Continúa leyendo