Trucos para pintar tu casa

¿Estás decidido a pintar tu casa? Te vamos a contar unos trucos que te serán de gran utilidad

¿Estás decidido a pintar tu casa? Te vamos a contar unos trucos que te serán de gran utilidad

 

Conservar la pintura sobrante. Cuando acabes de pintar y para que tus botes de pintura no se sequen, déjalos bien cerrados y hacia abajo. De esta forma se evita que el disolvente se evapore.

 

Suaviza el gotelé de tus paredes. Si tienes tus paredes pintadas en temple con gotelé y quieres dejarlas con menos relieve, pasa por ellas la ‘vaporeta’ para humedecerlo y luego frota con una esponja. Cuando estén secas, lija y emplastece para volver a pintar.

 

Cuidados para quitar el papel. Antes de renovar el papel pintado tienes que quitar el antiguo, también tendrás que quitarlo si deseas pasarte a la pintura para cubrir las paredes. Es fácil. Prepara una mezcla de vinagre y agua caliente a partes iguales y empapa el papel viejo con una esponja o con un rodillo. Después de dos aplicaciones, el papel saldrá entero sin dejar señales.

 

Rodillos reutilizables. La limpieza del rodillo de pintura es un trabajo bastante engorroso porque hay que dejarlo en remojo, aclararlo y secarlo cada vez que se utiliza. Pero si lo vas a volver a utilizar al día siguiente, no merece la pena tanto esfuerzo. La clave está en que cuando termines de pintar lo envuelvas en una hoja de papel de aluminio, procurando expulsar el aire del interior del envoltorio. Al día siguiente, el rodillo estará en perfectas condiciones.

 

Pinceles que no sueltan cerdas. Si vas a estrenar un pincel, antes de usarlo pásalo varias veces por la palma de la mano sin frotar muy fuerte. Conseguirás que se vayan desprendiendo las cerdas que estén sueltas y evitarás que luego se peguen sobre la superficie que estés pintando. También es eficaz mojarlo antes de empezar a usarlo.

 

¿Defectos en el techo? Al pintar el techo, hazlo siguiendo las líneas paralelas a los rayos del sol que entren en la habitación, es decir, empieza por la ventana y sigue en perpendicular a la pared en la que se encuentra. Así, los posibles defectos de las zona de unión de la pintura pasarán inadvertidos.

 

Sin olor a pintura. ¿Quieres eliminar el olor a pintura de una habitación? Coloca varios recipientes con agua y rodajas de cebolla en cada una de las habitaciones que lo necesiten. También evitas el mal olor de una habitación añadiendo un par de cucharadas de extracto de vainilla a la pintura.

 

Color uniforme. El color de la pintura puede variar de una lata a otra. Por eso, si te quedas sin pintura a mitad de una pared y continuas con otra lata puede notarse la diferencia. Evítalo mezclando en un cubo muy grande toda la cantidad de latas que vayas a necesitar, removiendo bien.

Libre de grumos. Cuando nos disponemos a pintar hay veces que, al abrir el bote, nos encontramos que la pintura tiene bastantes grumos. Una solución es colarla y pasarla a otro bote con la ayuda de una media de nailon vieja. Una segunda manera de separar los grumos de la pintura es meter en el bote un tamiz de los que se utilizan habitualmente en la cocina. A medida que se va hundiendo, se irá llevando al fondo del bote todos los grumos.

 

Todos los rincones. Algunas veces, al pintar radiadores o tuberías nos encontramos con problemas para llegar hasta todos los rincones, porque la brocha no entra. Para facilitarte la labor existen brochas planas que, además, tienen forma acodada. Pon un cartón para no manchar la pared y no habrá rincón que se te resista.

 

Elimina defectos sobre la marcha. Si al pintar te encuentras con un agujerito y no sabes cómo taparlo, haz una bolita con papel higiénico, métela en pintura o pegamento y tapa con ella el agujero. Espera un rato a que se seque y ya puedes seguir pintando.

 

Cubo limpio. Cuando pintamos no podemos evitar que el cubo de pintura se manche por fuera. Si quieres facilitar su limpieza, antes de empezar fórralo por completo con papel de aluminio. Al terminar la tarea solamente tendrás que quitarlo con cuidado.

 

Pintura más líquida. Para hacer más ligera y líquida la pintura demasiado espesa, no añadas agua. Lo mejor es calentar el bote al baño maría.

 

Retoque con esponja. Si se te levanta la pintura de alguna puerta, mejor que utilizar un pincel, puedes mojar una esponja con la pintura adecuada y aplicar sobre la zona a tratar. De esta forma, el color quedará más difuminado y no se notará la diferencia de tono entre la pintura vieja y la nueva.

 

Un buen acabado. No por dar más manos de pintura el resultado será el deseado. Muchas veces, el secreto de un buen acabado consiste en poner una primera capa de látex y después otra de pintura. Menos trabajo y mejores resultados.

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