¿Tu gato necesita un compañero?

¿Se pasa el día solo y piensas que otro gato sería la solución? Sí, le irá bien, pero recuerda que cada uno debe tener su sitio.

¿Tu gato necesita un compañero?

¿Se pasa el día solo y piensas que otro gato sería la solución? Sí, le irá bien, pero recuerda que cada uno debe tener su sitio.

 

En estado salvaje, los gatos son fundamentalmente solitarios, aunque el contacto progresivo con los seres humanos les ha enseñado a ser más sociables. Y está demostrado que los que viven un grupo se toleran más fácilmente entre ellos, ya que son animales muy adaptables.

 

Elegir bien para que no se deprima

 

Un gato joven, encerrado todo el día solo en una casa, sin distracciones ni presencia humana o animal para estimularse, corre el riesgo de deprimirse y vengarse de su situación destrozando todo lo que encuentra.

 

Un gato mayor, de unos 5 años, tendrá tendencia a refugiarse en el dueño, y entre siesta y siesta, a comer más de la cuenta. Su bulimia, añadida a la falta de ejercicio, hará que rápidamente engorde a costa de su propia salud.

Para evitar estos problemas, llevar otro gato a casa puede ser una buena solución, siempre que se tengan en cuenta una serie de normas.

 

Los animales jóvenes se habitúan rápidamente el uno al otro y, en general, plantean pocos problemas sea cual sea su sexo.

 

También puede suceder que un gato más viejo y aburrido se anime y vuelva a jugar en compañía de otro más joven.

 

La situación se complica cuando se encuentran dos gatos adultos. En principio, es mejor elegir dos animales de diferente sexo y esterilizados. Si la primera ocupante es ella, se mostrará irascible en sus prerrogativas. Elige un fin de semana o unos días de vacaciones para introducir en casa al recién llegado; así estarás tú.

 

En principio, tu primer cometido será observarlos, seguir sus pasos y ayudarles a curiosear por donde ellos quieran. Hay que darles un tiempo para que se conozcan y vayan poco a poco intimando.

Si quieres evitar problemas…

 

- Es imprescindible que evites todo trato de favor hacia el recién llegado, sobre todo si es un cachorrito.

 

- Preocúpate de que cada uno tenga su cojín particular, su caja y su cesto.

 

- Nunca mantengas dos medidas distintas para premios ni para castigos y, sobre todo, debes redoblar los mimos y las atenciones hacia el gato más antiguo.

 

- Si el gato más antiguo se empeña en controlar el contenido de la cesta de su rival, deja que lo haga, al menos durante un tiempo, así se sentirá confiado y seguro de tu amor hacia él.

 

- Al cabo de unos días, cada uno encontrará su lugar, y entre ambos se entablará una buena amistad. Pero si surgiera un caso de hostilidad entre ellos, ten paciencia y no los aísles; esto únicamente conduciría a aumentar la ansiedad de los animales y eso retrasaría su entendimiento en el futuro.

 

No todas las razas son iguales

 

- Los persas son hipersensibles y adoran la compañía.

- Un gato siamés detesta la soledad y necesita la presencia de otros gatos, a condición de dominarlos.

- Los orientales se entienden bien con sus congéneres.

Etiquetas: Mascotas

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