¿Usas bien tu barbacoa?

Llega el verano y comienza la época de hacer barbacoas en el jardín e invitar a los amigos. Te damos algunos trucos para que, a pesar de que la uses mucho, siempre la tengas en perfecto estado y resulte siempre segura.

Llega el verano y comienza la época de hacer barbacoas en el jardín e invitar a los amigos. Te damos algunos trucos para que, a pesar de que la uses mucho, siempre la tengas en perfecto estado y resulte siempre segura.

 

- Fuente de calor. Aunque las brasas de sarmientos o ramas son las que dan un mejor sabor a la comida requieren estar alimentándolas continuamente: lo más seguro y duradero es el carbón.

 

- Útiles. Hay una serie de instrumentos que te resultarán imprescindibles para utilizar la barbacoa sin peligro: unas pinzas largas, guantes y un hierro largo. Tampoco está de más tener un vaporizador para apagar alguna llama. Te serán muy útiles las pastillas para barbacoas o almacenar algunas ramas para que el carbón prenda.

 

- Llamas. Si en un momento dado tienes demasiadas llamas puedes rebajarlas con sal. Por el contrario, si quieres acelerar las brasas y que se quemen ya los troncos puedes utilizar aceite para rociar los troncos o patatas fritas de bolsa: un montoncito de patatas hará las veces de pastilla o de una buena piña.  

- Apagado. Aunque ya no existan llamas la barbacoa conserva aún mucho calor y eso puede resultar peligroso. Si tu barbacoa tiene tapa cúbrela con ella para ahogar el fuego, y si no aparta el carbón y la leña que no se hayan quemado y espera a que se apaguen las brasas. Vigila muy bien el proceso porque, aunque ya se haya acabado la comida, la barbacoa puede prender y sigue resultando peligrosa para los niños.

 

- Limpieza. Hay varios métodos para limpiar la barbacoa pero uno de los trucos es éste: después de cada uso solo necesitas un periódico, unos posos de café y aceite de cocina. Primero retira los restos de ceniza, forra la parte inferior con periódicos para que no se manche y, con los posos de café y papel, frota enérgicamente. Luego protege el metal con aceite para que no se oxide. Otro truco es frotar la rejilla con media cebolla, pero cuando la barbacoa aun está caliente. El limón, con un alto poder desengrasante, también te servirá de ayuda. Y, por último, puedes recurrir al jabón neutro, dejando las parrillas en remojo en agua caliente y luego frotándolas con el jabón. Seca con papel de cocina y engrasa con un poco de aceite.

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