Verdades y mentiras sobre el hámster

Pocas personas conocen el carácter y comportamiento de este simpático roedor, una de las mascotas infantiles más comunes.

Pocas personas conocen el carácter y comportamiento de este simpático roedor, una de las mascotas infantiles más comunes.

 

Existen ciertas creencias falsas en torno al temperamento del hámster y a su forma de comportarse, que es importante aclarar:

 

- Es un animal vivaz e inquieto que no para ni un minuto.

- No le gusta nada la inactividad y resulta imprescindible acondicionarle en su jaula una zona de juegos para que pueda mover sus músculos.

- Se dice que tiene una carácter frío y distante y por ello basta con alimentarle, darle agua y limpiar su jaula de vez en cuando. Pero esta idea es completamente falsa, pues el hámster necesita el contacto de su amo, sus caricias y escuchar su voz.

- Además, es la mascota perfecta para los niños.

No para de roer

Verdadero. El hámster se pasa la mayor parte del tiempo mordisqueando todo lo que encuentra. Esto se debe a que sus dientes no dejan de crecer en toda su vida. Por eso, es conveniente proporcionarle a diario un pienso duro, específico para que pueda roerlo.

 

Es muy aburrido

Falso. El hámster no tiene nada de soso; al contrario, es un animalito lleno de vitalidad y hace más compañía de lo que se cree. Precisamente, el rasgo más característico de este roedor es que no está quieto ni un solo minuto.

 

Le asusta la libertad

Verdadero. Aunque parezca mentira, al hámster le encanta estar jugando en su jaula, en la que se siente protegido y tranquilo. Por eso, no es conveniente dejarlo suelto por la habitación, ya que puede acabar sufriendo algún percance.

 

La hembra es más pacífica

Falso. La hembra, puede ser extraordinariamente agresiva con su pareja, e incluso con sus propias crías. No resulta nada aconsejable que el macho y la hembra vivan juntos dentro de la misma jaula, a excepción de las épocas de reproducción.

 

No le gustan las caricias

Falso. A este pequeño roedor le gusta mucho el calor y la voz de su amo. Cuando se le acaricia, se siente reconfortado y enseguida adquiere confianza. Por supuesto, es muy importante tratarlo siempre con gran suavidad y delicadeza.

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