15 trucos a la hora de cocinar con frutas

Si te gusta cocinar con frutas, te damos unos sencillos trucos para resolver tus dudas.

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1. Al preparar una tarta con frutas muy jugosas, que sueltan mucho líquido, puede ocurrir que la masa se agüe y no sepa a nada, o que la tarta se pegue al molde y quede hecha un desastre. Para evitarlo, debes hacer dos cosas. La primera es no poner una cantidad excesiva de fruta, solo la necesaria. La segunda, extender sobre la masa una película de clara de huevo con un pincel o bien una capa muy fina de sémola. De este modo la impermeabilizarás y te quedará mucho mejor.

2. Con las frutas de peor calidad, que tienen pequeños golpes o están demasiado verdes, no debes hacer mermelada porque no quedaría bien. Has de elegirlas sanas y maduras, y además es muy importante que pongas las cantidades exactas indicadas en la receta, ya que si no lo haces así puede quedarte demasiado dulce o, al contrario, con poco azúcar. Recuerda que si se añade más azúcar después de la cocción el resultado no es el mismo.

3. Todas las frutas contienen en mayor o menor medida un elemento llamado pectina, que es lo que hace que cuaje la confitura, jalea o mermelada que preparas en casa. Si utilizas alguna de las que tienen poca cantidad de este elemento (como las fresas), conviene que, durante la cocción, le añadas unos corazones y pieles de manzana, que podrás retirar sin mayor problema cuando ésta finalice.

4. A la hora de hacer una mermelada de melocotón casera, ten en cuenta la proporción adecuada de melocotón y azúcar. Así, para un kilo de pulpa de melocotón ya cocida debes utilizar unos 400 gramos de azúcar blanca.

5. Cuando tengas mucha fruta, aprovéchala y haz unas empanadillas. Córtala en dados y riégala con un chorro de zumo de limón. Después, rehógala con mantequilla y rellena obleas de empanadillas con ella. Hornea durante 25 minutos. Puedes servirlas con sirope de fresa o chocolate.

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6. Ten en cuenta cuando vayas a preparar una macedonia que todas las frutas empleadas deben tener el mismo punto de madurez. No se pueden mezclar varias con distintos contenidos en pectina (a mayor maduración menos pectina) y ácido (las verdes) porque tienen distintos sabores y requieren distintos procesos de elaboración.

7. Las cáscaras de naranja tienen muchas utilidades. Te pueden servir para aromatizar y también para hacer frutas confitadas. Solo tienes que quitar la parte blanca, lavarlas y cocerlas en un almíbar de azúcar; luego las recortas en cuadraditos pequeños y las guardas en un tarro hermético hasta que las utilices para adornar tus tartas y pasteles.

8. Para que una pasta te quede perfumada con aroma y sabor de naranja, basta con incorporar un poco de corteza, previamente rallada con un rallador fino, el de queso, por ejemplo. Pero antes no te olvides de pasar la naranja bajo el chorro del agua caliente para eliminar la fina película de parafina que suelen llevar para conservarlas mejor.

9. Puedes hacer unas riquísimas naranjas confitadas enteras, pero primero tienes que eliminar el amargor que tienen de origen. Antes de ponerlas a cocer en el almíbar, pincha la piel como si fueras a convertirla en un colador; prueba a hacerlo con una aguja de bridar o también con una de hacer punto, pero ten mucho cuidado para que los pinchazos no penetren en la pulpa de la fruta. Por último, tienes que blanquear las naranjas sumergiéndolas en agua hirviendo durante 3 minutos más o menos y enfriándolas bajo el agua del grifo. Deberás repetir la operación unas tres veces cambiando el agua cada vez y ya las tendrás listas para poder confitarlas a tu gusto.

10. Cuece varias patatas medianas y cuando estén listas, bátelas hasta hacerlas puré. Luego, mézclalas con jugo de naranja y azúcar al gusto, ponlas en un recipiente adecuado y mételo en el congelador. Al cabo de unas horas podrás comerte un delicioso helado de naranja. Puedes añadir unos trocitos de piña tan triturada como la patata.

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11. Si vas a preparar manzanas asadas, haz una incisión alrededor y no demasiado profunda con un cuchillo y a media altura. Evitarás que pierda su forma y se desmorone. Para asarlas con más rapidez, en lugar de meterlas en el horno desde el principio hiérvelas antes durante dos minutos. A continuación, ponlas bajo el grill durante otros diez o quince minutos.

12. Para darle mejor sabor a la compota de manzana, no olvides añadir a la cocción de las manzanas con azúcar un poco de agua, una ramita de canela o de vainilla o la peladura de un limón. Verás que ganará mucho en sabor y que la hace más suave y dulce.

13. Las peras forman parte de algunos platos tradicionales de la cocina española, como la oca con peras o algunos potajes o guisos, a los que aporta un agradable contrapunto dulce. Pueden cocerse en almíbar y en vino y confitarse. Y no sólo eso, con la aromática variedad Williams se elabora el conocido licor de pera: exquisito.

14. Las ciruelas combinan muy bien con las carnes de caza y ave. Tanto si vas a usarlas como parte de un relleno como si las vas a poner como guarnición o añadir a una salsa, hay que reblandecerlas antes.

15. Los aguacates los empleamos en multitud de recetas y ensaladas, así que te conviene saber que, a la hora de añadirles la sal, debemos hacerlo preferentemente al final. Si la echas al principio, lo más probable es que el aguacate comience a ennegrecerse, estropeando la presentación.

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¿Qué hacer con el moho?

Cuando aparece moho en una fruta es conveniente tirarla y no desperdiciar solo la parte afectada. Algunos de estos hongos producen en su metabolismo sustancias tóxicas que se difunden a través de toda la fruta, así que es mejor no arriesgar cortando solo un trozo. Otro consejo práctico es no colocar peso encima de las frutas para evitar que se dañe la piel. De esta forma los microorganismos no encontrarán una vía rápida hacia la pulpa.

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