Aprende a elegir un buen queso

Existen muchos tipos de queso y cada uno posee características muy concretas, pero si sigues estos consejos sobre aspecto, aroma, gusto o punto de curación acertarás a la hora de elegir un buen queso.

Existen muchos tipos de queso y cada uno posee características muy concretas, pero si sigues estos consejos sobre aspecto, aroma, gusto o punto de curación acertarás a la hora de elegir un buen queso (recomendaciones de los expertos de La Casa de Los Quesos):
-Tono uniforme: lo primero que entra por los ojos es el aspecto y ahí entra en juego la forma, cómo se presenta el queso y el color, que debe mantener un tono uniforme. En el caso de quesos duros o semiduros, con un simple examen hay que comprobar la ausencia de grietas, de golpes o de hongos. Otra de las pistas que ayuda a saber si el queso no está bien curado es cuando el borde exterior tiene un tono más claro que el interior. Esto significa que le falta maduración.
-¿Estará rancio o se pondrá pronto rancio? La existencia de una película oleaginosa sobre la corteza indica que ha estado expuesto a varios cambios de temperatura y, por ello, libera grasa de su interior que es lo que provoca que se vuelva rancio.
-Si tiene ojos: un consejo especial para quesos con “ojos” como los Gruyère o Gouda; la distribución uniforme de los agujeros y un tamaño grande de los mismos con aspecto limpio y brillante nos dará la información de que estos quesos se han elaborado correctamente. En caso contrario puede haber un exceso de bacterias fruto de una incorrecta elaboración.
-Textura: aunque sea una obviedad, los quesos blandos deben tener una textura tierna. Cuando la textura de estos quesos la encontramos un poco compacta nos indica cierta falta de maduración. Además, deberemos fijarnos si la corteza está sana y sin grietas mientras que el cuerpo del queso debe tener un color parejo y un aspecto liso uniforme, sin ningún tipo de agujero. Un detalle importante que define una correcta textura es si al probar el queso éste se pega o no al paladar. Una degustación con el paladar despejado nos indica que estamos en el buen camino a la hora de elegir nuestro queso. Si el tiempo de curación es mayor, el queso resultará más seco.
-Aroma: El aroma es una variable más subjetiva, ya que entra el juego del sentido olfativo. Como denominador común los quesos mohosos deben tener un aroma terroso y, en líneas generales, la intensidad del olor de los quesos dependerá de su punto de maduración y de la calidad y variedad de la leche. Por ejemplo, un queso blando con un olor amoniacal significa que está pasado.
-Sabor: ningún queso debe producirnos la sensación al probarlo de que estamos comiendo algo amargo ni muy picante. El picor debe aparecer al final pero de una manera tenue y como colofón a una experiencia gustativa excitante. El exceso de picor desagradable y fuerte nos indica que no estamos degustando un queso en buen estado.

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