Frutas de verano: cómo saber si están en su punto

¡Que no se te pase el verano sin saber elegir una buena sandía o un buen melón! Hay trucos para saber si están maduros antes de abrirlos.

Lo normal es que el frutero sepa perfectamente qué sandía o melón darte. Es probable que te pregunte cuándo vas a tomarlo para calcular y darte uno que esté en su punto perfecto de madurez cuando lo hagas. Incluso, en ocasiones, puedes pedir que partan la fruta para ver su color o probarla. Pero que sepas que, si tienes que elegirlo tú, no tienes que llegar a ese punto: puedes averiguarlo desde fuera. Daniel García Reymundo, gerente de Frutas Charito, nos da las claves.

 

Un melón bien dulce

 

- Uno de los trucos para saber escoger un melón maduro es observar su piel. "El melón, al madurar, suda y el polvo se suele pegar a la piel", dice García.

 

- Apriétalo con los dedos por la punta (la parte contraria a donde se encuentra el pedúnculo). Cuanto más ceda a la presión, más maduro estará. Si no cede en absoluto, es que está verde.

 

- Si el establecimiento está en la calle, "también hay que mirar la cama del melón", explica, la zona del melón que está apoyada en la tienda. Ésta debe ser de color amarillo y no verde, eso significaría que se ha recogido antes de tiempo.

 

- Cógelo, huélelo, y escucha. Tiene que pesar bastante en relación con su peso, tener un olor dulce, pero sutil si acercas la nariz (si desprende una fragancia dulzona sin que tengas que hacerlo, puede que ya esté pasado) y ¡no sonar! Si chapotea, es que está demasiado maduro.

 

- "Desconfía de la creencia popular de que los melones que tienen muchas rayas son los mas dulces: ¡no es cierto!", asegura el experto.

La sandía, que suene

 

- Tócala como si fuera un tambor, con la palma de la mano. El sonido de una sandía en su punto es vivo, como si estuviera hueca. Si el sonido es apagado, es que está pasada.

 

- Si puedes, escoge siempre sandías grandes. Suelen ser más sabrosas y dulces que las pequeñas.

 

- Como con el melón, asegúrate de que la cama donde se apoya es amarillenta y no verde, y que no tiene en la cáscara ninguna magulladura, cicatriz o golpe.

 

- Si la sandía está partida, lo tendrás más fácil: el color debe ser de un rojo vivo. Si es demasiado oscuro, descártala: estará demasiado madura.

 

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