¡Pon un frutal en tu terraza!

Manzanos, perales, cerezos... crecen sin problemas en macetas. Compruébalo y decora con ellos el balcón. El cultivo de frutales ya no es un lujo reservado para quienes tienen jardín.

Manzanos, perales, cerezos... crecen sin problemas en macetas. Compruébalo y decora con ellos el balcón. El cultivo de frutales ya no es un lujo reservado para quienes tienen jardín. Ciertas variedades de peral, cerezo, albaricoque o manzano pueden desarrollarse en macetas y dar fruta fresca que puedes cultivar tú misma y degustar en su propia estación. En primavera, cuando empiecen a brotar las flores, aportarán su aroma y color. ¿Te animas?


Cuidados básicos
Es importante elegir una maceta grande, profunda y con un buen drenaje, ya que, aunque se trate de árboles pequeños, necesitan espacio para dar fruto. La tierra que se utilice debe ser de muy buena calidad y el abono, estar presente a lo largo de todo el año. El riego será abundante desde la primavera al otoño y moderado en invierno. Resulta conveniente rociar hojas y ramas con frecuencia. Soportan muy bien el sol directo, pero no las heladas, así que en invierno, en zonas donde hiele, habrá que tenerlos en el interior.


El naranjo, el más decorativo
Aporta color y aroma y resulta perfecto para decorar el balcón, el patio o la terraza. Existen algunas variedades de naranjos especialmente indicadas para cultivar en maceta, como el Bouquet, que únicamente tiene valor ornamental ya que sus frutos son amargos, o el Bunge, con una copa muy densa y verde que contrasta con el color de sus frutos y lo hace muy vistoso. Además, no necesita poda. Por último, la variedad Navelina, de tamaño muy pequeño y cuyo fruto es dulce.


Una buena cosecha
La mayoría de estos arbolitos dará frutos si se le da tiempo y los cuidados necesarios, una vez alcancen el tamaño y la edad adecuados. Si los frutales son grandes en estado natural, requerirán macetas mayores para producir frutos abundantes, ya que la cantidad de estos es directamente proporcional al tamaño del árbol.


Por: Elena Gómez.

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