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Carolina Herrera, 35 años de elegancia

Carolina Herrera siempre fue elegante, desde pequeñita. Pero este año se cumplen 35 años desde que hizo oficial su dedicación a la moda.

35 años de elegancia

En realidad, elegancia siempre tuvo. Para ser correctos, de lo que acaban de cumplirse 35 años es de la decisión de profesionalizar su don; compartir con el resto de mortales un poco de su estilo.
Cierto también es que, en la familia en la que nació, el glamour era algo intrínseco. Su padre era comandante de las fuerzas aéreas y fue gobernador de Caracas durante 8 años; su madre era “romántica, poética, cultivada”, y su abuela, de esas que adoran la alta costura y que te llevan de Venezuela a París a los 13 años para asistir a un desfile de Balenciaga. De esas familias tradicionales, con gran disciplina y buenos modales, en las que se enseña que “es de mal gusto hablar o interesarse por el dinero”. De esas con nombres muy largos, como el suyo, María Carolina Josefina Pacanins y Niño.

La dama que quería ser vampira

Se puede decir que aprendió a vestirse bien desde que aprendió a vestirse; así que ni podía imaginarse que se pudiera vivir de ello. “No te voy a decir que de pequeña hacía vestiditos para mis muñecas, porque es mentira”, reconoce. No sabía ni coser un botón. Las personas a quienes más admiraba eran su petisero, el cuidador de los caballos que criaban en su finca, y su profesor de hípica. Hasta aquí, lo esperable. Pero no todo es tan protocolario como parece: según cuenta, a los 15 años su sueño era ser vampiresa y vestir con sedas rojas y negras. Y cuando llegó a Nueva York, ya casada en segundas nupcias con su amor de la infancia, el aristócrata Reinaldo Herrera, y con cuatro hijas (dos de cada uno), fue una asidua del legendario Studio 54, acompañando a Andy Warhol o Bianca Jagger. Ellos estuvieron en el front row en su primer desfile, en el Metropolitan Club de Nueva York.   

Nunca es tarde

En ese momento ya tenía 42 años. Con sus hijas ya creciditas, le apeteció diseñar telas. Su amiga, Diana Vreeland, directora de Vogue, le dijo que eso era aburridísimo y le dio la idea de crear su propia colección. Tres años más tarde Jackie Onassis acudía a ella. Diseñó “sus últimos 12 años” y esa relación, que acabó siendo de amistad, le dio el renombre que no necesitaba. “Era perfecta. Tan bella por dentro como lo era por fuera”, decía entre lágrimas en una entrevista tras la muerte de Jackie. Su moda entiende de clases (aunque ella no lo admita) pero no de ideologías. Por su salón ha pasado a menudo Nancy Reagan y ha vestido de novia tanto a la hija de Kennedy como a la segunda señora Trump. Incluso a una novia vampira, la Bella Swan de Crepúsculo. Eso sí, de blanco impoluto; porque Carolina Herrera solo tuvo 15 años una vez.

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