Día de la Mujer 2022

Día de la Mujer 2022: las mujeres de la vida de Aitana, de Masterchef

Con motivo del Día de la Mujer 2022, Aitana Ávila nos cuenta quiénes han sido y siguen siendo las mujeres que más inspiran en su vida y en su carrera culinaria.

Hoy escribo este artículo con un cariño muy especial. El 8 de marzo se celebra el Día de la Mujer, y dicho día me hace reflexionar, pensar y recordar a todas las mujeres que han marcado mi vida, sin las que no estaría aquí, sin las que no habría aprendido todo lo que sé y sin las que no habría adquirido todos los valores y principios que marcan y me guían en el día a día.

aitana
Fuente: iStock

Os voy a hablar de ellas, pero ceñida al ámbito culinario. Las mujeres que me han inspirado, que han alimentado mis ganas de aprender (y mi estómago también) y gracias a las que me interesé y me formé en la cocina han sido principalmente mis amamas y mi amatxu.

El olor a tortilla de mi infancia

No puedo recordar mi infancia sin asociarla al olor de la tortilla de patata, de los revueltos de setas cantarelus, de los callos con su gran salsa bizkaina, el olor a caza, a umami puro, que desprendía la cocina de mi amama Tomasi.

Ella tenía muchísimas virtudes, pero sin duda la cocina era una de las que más le definía (también era la mejor costurera de Bilbao, pero ahí ya no he heredado afición ni habilidad, con lo que me cuesta coser un botón...!). Las eternas sobremesas en su casa de Autonomía en Bilbao, todas las navidades, reuniones familiares (ya os comenté que en mi familia somos de celebrar siempre que se pueda, cualquier excusa es buena para reunirnos alrededor de una mesa). Ella se encargaba de todo. Su casa tenía un pasillo infinito que unía la cocina con el comedor que se encontraba en el otro extremo, y ella lo menos recorría diez kilómetros en una comilona familiar, cargando platos, cacerolas, vasos... Y corriendo (que tiene más mérito aún).

Sin parar ni un segundo, sin sentarse a la mesa, porque su único objetivo era que los demás disfrutásemos de la velada. Entrega pura 100%. Lamentablemente, nos dejó con 93 años, en el 2019, justo 3 días después de que se emitiera mi final de Masterchef. Y ahí estuvo, viendo programa a programa a su nieta cómo cocinaba en los mejores fogones nacionales y aprendía de chefs de primera categoría mundial. Su recuerdo y sus enseñanzas me las llevo a la tumba, y estoy segura que allá donde esté, estará orgullosa de su nieta pequeña.

La fortaleza de mi abuela Zuriñe

En Gernika se encuentra mi otra amama, Zuriñe, que este año cumple 90 añazos y está estupenda. Ella sigue cocinando cada día, haciendo la comida a todos mis primos pequeños. Es ejemplo de superación y fortaleza, y cuando la vida le dio un revés y se llevó a mi aitite muy joven, dejándole viuda con apenas 39 años y con 5 hijos, ella agarró la vida y tiró adelante con todo, con un positivismo y una fortaleza admirables. Panadera de las buenas (de las que ya no hay), toda la vida dedicada a Erretxín, la panadería familiar que regentaba con mi difunto aitite y de la que cogió el timón para seguir surtiendo a todo Gernika con pan de masa madre, de ese que ya apenas conocemos. Panadera de las que se levantaba a las 4 de la mañana para amasar y elaborar el pan, para después atender hasta las 8 de la tarde a todos los gernikeses que se acercaban, y después seguir trabajando en casa, encargándose (dios sabe cómo, las mujeres de antes estaban hechas de otra pasta) de sus 5 hijos: comidas, cenas, uniformes, educación... Madre mía, y yo que me ahogo en un vaso de agua! Pienso en todo esto y es que la admiración que siento hacia ella, mujer de bandera, es infinita. A día de hoy, cada vez que nos reunimos me entrega 2 kilos de las mejores rosquillas de anís caseras que pueda haber, y en mi casa duran dos días (como mucho). Habría que patentar las recetas de las abuelas, ¿verdad?

Mi madre, mi referente

Y luego está mi ama, a la que, a diferencia de mí, la cocina no le apasiona. No le gusta pasarse horas y horas innovando, ella es de cocina clásica, pero sus platos han marcado mi infancia. Lo que hace, lo hace inmejorable. Un buen puchero de alubias y la tortilla de patatas (cómo no!) son sus platos estrella (o por lo menos los que más me gustan). De ella aprendí a hacer las tortillas jugositas, a dejar reposar el huevo con la patata para que quede melosa. Mi madre es de las de todo “a ojo”, de no tener recetas exactas e ir cocinando según dicte su imaginación, de las que hacen la misma receta de mil formas pero que siempre queda igual de perfecta. Su extrema modestia hace que ella se describa como una cocinera pésima, pero de ella he adquirido la soltura y la habilidad de manejarme en los fogones. Mis primeros brownies (yo empecé interesándome por la repostería) los hice con ella en un horno pequeñito que teníamos en casa. Y así hasta el día de hoy. Otra mujer de bandera que puede con todo lo que se le ponga por delante, siempre con una sonrisa y con una garra que ya quisiera yo.

Si me dijesen que eligiese a una chef profesional, me quedaría sin duda con Elena Arzak, a la que tuve el enorme placer de conocer en mi paso por Masterchef. Ella se encarga ahora de todo el legado que le ha dejado el gran Juan Mari, y no lo puede hacer mejor, ha sabido mantener la esencia de su aita pero aportándole su toque fresco y novedoso. Y por supuesto no puedo olvidar a nuestra Samantha Vallejo Nájera, de ella aprendí muchísimo y es una titana, todo lo que toca lo convierte en oro con su gran talento.

Estas son las mujeres que han marcado mi vida, el día 8 es el Día de la Mujer, pero no nos tenemos que olvidar de recordar y homenajear a cada mujer luchadora cada día del año, mujeres con historias por detrás, con garra y fortaleza, mujeres que se comen el mundo, mujeres sin las que no seríamos quienes somos ni estaríamos donde estamos. Gracias a todas y cada una de las que cada día hacéis más humano este mundo.

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