20 claves para educar con inteligencia

Ver crecer a tus hijos felices es el objetivo último de educar. Si tienes la tarea de educar a un niño o a un adolescente y no sabes cómo intervenir de forma inteligente en situaciones de conflicto, te damos las claves.

Ver crecer a tus hijos felices es el objetivo último de educar. Si tienes la tarea de educar a un niño o a un adolescente y no sabes cómo intervenir de forma inteligente en situaciones de conflicto, te damos las claves.

 

1 – Amor ante todo

 

Procura impregnar de amor la acción educativa. El niño debe saber que le quieres, que le ayudarás a superarse, que estarás a su lado y que tu amor es incondicional. No lo quieres por sacar buenas notas o porque se porte bien. Dile que le quieres por sí mismo.

 

 

2 – Ten cuidado con lo que le dices y cómo se lo dices

 

Cada palabra, frase o gesto de los padres suma o resta, motiva o desmotiva. Los chantajes o los ruegos no funcionan, como tampoco las expresiones provocativas o penalizantes. Ten siempre a mano algo positivo del niño para destacar; te servirá como punto de apoyo para conseguir que tu mensaje le interese, y a él le ayudará a mejorar su conducta.

 

3 – Haz uso de la empatía

 

Cuando el niño esté triste o enfadado, lo peor que puedes hacer es exigirle que ignore o cambie esos sentimientos, porque entonces se sentirá incomprendido y pensará que no te importan sus problemas. Tienes que ir de inmediato al abrazo solidario de la empatía y decirle: “Te comprendo muy bien y entiendo lo que sientes”. Esta actitud le llevará a sentirse fuerte y animado y a no dejarse influir.

 

4 – No disimules tus limitaciones ni tus defectos

 

Educas con tu ejemplo. Debes cultivar en ti mismo las cualidades y actitudes que quieras potenciar en el niño. Pero si no puedes demostrar todas esas cualidades, no disimules ni ocultes tus defectos. Te sentirán más cerca de sus circunstancias y te convertirás en alguien mucho más cercano.

5 – Espera siempre lo mejor

 

Da por hecho que el niño, antes o después, adoptará una actitud responsable, inteligente y comprometida, que hará lo que le resulte más conveniente aunque le cueste y que se responsabilizará de sí mismo. Felicítalo pública y privadamente; reconoce su esfuerzo y espera lo mejor de él a pesar de sus fallos.

 

6 – Ten fe en la valía, capacidad y voluntad del niño y en su afán de superación

 

Cree y confía en quien tiene dificultades para creer y confiar en sí mismo y en sus capacidades. Demuéstrale que tú y otros muchos pasasteis por situaciones semejantes y que las superasteis.

 

7 – Busca algo bueno en él

 

El educador inteligente siempre multiplica las cualidades y los méritos del hijo; jamás resta ni se obsesiona con lo negativo. Debes de convertirte en un descubridor de esos méritos y cualidades que el mismo niño no advierte.

 

8 – Evita los castigos, no son eficaces

 

Actúa con firmeza, pero sin amenazas. Ante una situación en la que el niño debe obedecer (por ejemplo, apagar la televisión para irse a dormir), comienza por ser empático, reconociendo que, cuando uno está a gusto disfrutando de algo, cuesta cortar pero debe hacerse. El castigo genera resentimiento.

 

9 – Deja que el niño aprenda de sus errores

 

Deja que asuma las consecuencias de lo que no haya hecho bien, pero no le des a entender que disfrutas con ello. No seas irónico, solo permite que las cosas sucedan y que aprenda de sus errores.

10 – Edúcalo en la responsabilidad de tomar decisiones

 

Es importante enseñar al niño que, ante las distintas alternativas, siempre hay que decidirse por una y que la elección debe ser la mejor posible. Una buena edad para iniciar a un niño en el principio del deber es alrededor de los 5 años.

 

11 – No le digas a cada momento lo que debe y no debe hacer

 

Algunos padres no se percatan de que el niño ha crecido, que tiene información suficiente y de que debe gozar de cierta libertad para desarrollar sus iniciativas, tomar decisiones y cosechar pequeños éxitos y fracasos.

 

12 – No adoptes la misma actitud infantil que tu hijo

 

Esas actitudes son el chantaje emocional, las amenazas, el hacerse la víctima, el recurrir a la descalificación… No pocas veces los padres, incapaces de controlar las conductas indeseadas de sus hijos, se ponen a su mismo nivel de inmadurez. Si conservas la firmeza y el autocontrol, tu hijo aprenderá con el tiempo que él también puede controlarse.

 

13 – Empieza a educarlo inteligentemente desde la cuna

 

Su educación se inicia con el primer beso, la primera sonrisa y la primera caricia que recibe. Tus buenas acciones de hoy determinarán el carácter de tus hijos.

 

14 – Reconoce tus errores si es que has fallado como educador

 

“Te cuesta tanto enfrentarte a las dificultades y tener fuerza de voluntad, porque te hemos librado de todas las responsabilidades y problemas creyendo que te hacíamos un bien”; ése es un buen ejemplo de cómo invitarlo a tomar las riendas de su vida partiendo de un error propio.

 

15 – Da a cada hijo su importancia y el tiempo que precise

 

Cualquier educador que pretenda formar a personas útiles a la sociedad, individuos comprometidos y felices, no debe olvidar el factor de la individualidad. Lo que tenemos de distintos es lo mejor que podemos aportar.

16 – Escúchalo y dialoga con él sobre sus dudas y sentimientos

 

Es imprescindible el respeto mutuo, las actitudes dialogantes en pos de una expresión libre y sincera y la escucha atenta que, sin prejuicios, se abra a la comprensión del mensaje del otro. Todo niño debe saber que puede y debe hablar con sus padres siempre y de cualquier tema.

 

17 – Ayúdale a desarrollar sus facultades morales e intelectuales

 

El fin último de la educación es que la persona respete las normas de convivencia y desarrolle su vocación de hacer el bien.   Hay que educar al niño como ser sociable, trascendente, dueño de sí mismo y responsable de sus decisiones. Los padres no deben olvidar que la vocación del ser humano es la felicidad.

 

18 – La convivencia familiar es un factor determinante

 

¿Qué tipo de hogar favorecerá la educación de tu hijo? Sin duda aquel donde se vivan la sinceridad y la lealtad, que cuente con principios éticos o morales, donde no exista el autoritarismo, los padres estén unidos y tengan criterios claros y donde nadie sea inmaduro, dominante o se crea dueño de los demás.

 

19 - Cómo evitar el castigo

 

- Ignora aquellas conductas inaceptables que buscan atraer tu atención.

 

- Exígele con amable firmeza que dedique un tiempo a la reflexión serena sobre su conducta.

 

- Deja que las consecuencias de su irreflexión y falta de control le demuestren que estaba en un error.

 

- Recuerda que el conflicto que está viviendo es una estupenda oportunidad para la comprensión y el cambio positivo.

 

- Sé humilde y sincero; dile a tu hijo que tú también te comportaste mal en alguna ocasión y explícale cómo lograste superarlo.

 

- Invítale a reflexionar sobre sus buenas acciones y sus sentimientos al respecto.

 

20 – La mejor herramienta: el sentido del humor

 

- El humor es el mejor antídoto contra el descontrol, la tendencia a dramatizar y a convertirlo todo en un problema. Mantiene alto el tono psíquico y evita los estados depresivos.

 

- En situaciones críticas ayuda a mantener la calma, a bajar la presión arterial, a aumentar las endorfinas e incluso las defensas.

 

- El buen humor es contagioso, como también el pesimismo y las preocupaciones.

 

- Reírse de uno mismo, contar chistes o anécdotas graciosas y divertidas contribuye a desviar la tensión de las preocupaciones y muchas veces hasta a disminuirla.

 

- Distanciarse de los hechos mentalmente, con una mentalidad positiva y optimista, es el primer paso para encontrar soluciones.

 

- Es difícil que una persona que disfruta de lo cotidiano, que sonríe y tiene buen humor, se preste a peleas, sea rencorosa o no sepa ceder.

 

- El sentido del humor es una demostración de madurez y de inteligencia.

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