Vídeo de la semana

4 claves para que tu hijo no sea un déspota

Si le concedes todos sus caprichos y deseos para evitar sus rabietas, antes de lo que crees hará de ti lo que quiera. Pero puedes evitar que sea un adolescente tirano si sigues unas pautas.

Si le concedes todos sus caprichos y deseos para evitar sus rabietas, antes de lo que crees hará de ti lo que quiera. Pero puedes evitar que sea un adolescente tirano si sigues unas pautas.

400.000 familias en España sufren violencia filioparental. Más de la mitad de ellas, son de clase media y media alta. Evitar que tu hijo se convierta en un déspota es posible si sigues estas cuatro pautas que nos ofrecen Pedro García Aguado, coach del programa Hermano Mayor y confundador de aprenderaeducar.org y Francisco Castaño Mena, profesor de educación especializado en chicos con problemas de comportamiento.

 

1. No le sobreprotejas

Podríamos decir que es el mal que padece la mayoría de los padres actualmente. “Proteger en exceso a tu hijo le hará más débil y provocará que, ante cualquier adversidad, se enfade enseguida y reclame tu ayuda para que le soluciones el problema. Y si no lo haces, reaccionará con violencia”, explica Pedro García Aguado.

“Con la sobreprotección mientes a tu hijo. Le haces vivir en un mundo tan irreal que cuando crece no sabe defenderse. Si no le salen las cosas bien te responsabilizará a ti. Será incapaz de solucionar sus problemas y tendrá más miedo e inseguridades”, añade Francisco Castaño Mena.

 

2. Atrévete a decir no

Los niños están siempre buscando los límites. Cuando son rebeldes (ya sean niños o adolescentes), lo están pasando mal porque tienen un grado de insatisfacción e inseguridad brutales. En realidad, sus actos violentos o soberbios son llamadas de atención para que les pongas límites: “¿Hasta dónde puedo llegar, mamá, papá?”, “¿qué más tengo que hacer para que me digáis ¡no!?”... Los niños nos retan todo el tiempo porque, desde que nacen, intentan averiguar dónde están sus márgenes, esa frontera que no pueden traspasar. Es normal que no accedan siempre a nuestros requerimientos a la primera, pero tenemos que ser pacientes e insistir. Debemos tener muy claro que nosotros, los padres, somos la autoridad y que ellos deben cumplir nuestras normas.

 

3. Con diálogo y carño

Que haya que establecer unas reglas en casa no significa que haya que ordenarlas a gritos para que nuestros hijos las cumplan. Es importante evitar el conflicto dentro de casa y mantener en todo mo- No le conviertas en un déspota mento un ambiente positivo y respetuoso. Unos padres seguros de sí mismos y de sus normas raramente alzarán la voz.

 

4. Padre y madre unidos

La pareja tiene que estar de acuerdo en todo lo relativo a la educación de los hijos. Incluso aunque los padres estén separados, no pueden desautorizar las decisiones de uno u otro si éstas implican ponerles límites y establecer normas. Algunos padres creen erróneamente que sus hijos les van a querer más porque les permiten cosas que su pareja les prohíbe. En realidad, en estos casos, lo que están haciendo los niños es reírse de ellos. Como advierte el profesor Castaño, “hemos convertido la educación en comodidad. Los padres no tenemos derechos, tenemos responsabilidades”.

Macarena

Macarena Orte

Continúa leyendo