5 claves para llevarte bien con tu hijo adolescente

La adolescencia se caracteriza por albergar emociones a raudales, muchas de ellas extremas, que nos desconciertan como padres...

La adolescencia se caracteriza por albergar emociones a raudales, muchas de ellas extremas, que nos desconciertan como padres. Aprende las estrategias para mejorar la relación con tu hijo en esta etapa de su vida.

Te damos las cinco claves para mejorar tu relación en familia:

 

Acompáñale

Un niño de 10 años puede estar entrando ya en la adolescencia, algunos incluso antes, y ésta puede prolongarse hasta los 25 años, según la psicóloga Bárbara Tovar: “Es una etapa larga y compleja que debemos conocer, para acompañar a nuestro hijo”. Los padres tenemos que ir cambiando nuestra forma de actuar mientras nuestros chicos transitan por la senda del miedo, el mutismo, la ira, la tristeza, la alegría, la inseguridad, la rebeldía, la preocupación, el amor, la pereza, la frustración o los celos.

 

Dedícale tiempo

De todos los ingredientes necesarios para garantizar una buena relación con tu hijo, hay uno fundamental: el tiempo. Permanecer física o emocionalmente alejado de su vida provocará que no te vea como un referente de autoridad y se convierta en un joven con problemas de conducta, lleno de inseguridades y con una baja autoestima.

No le sobreprotejas

Si eres un progenitor que utilizas demasiadas veces la frase “pobrecito, yo solo quiero que no sufra”, en realidad estás subestimando a tu hijo y no confiando en él. Tu papel no es el de salvador, es el de guía y apoyo sólido. Ayúdale a cambiar a través del ánimo y no de la crítica. Haz más y habla menos. Anímale a salir de su zona de confort y, en lugar de evitarle situaciones difíciles, muéstrale las herramientas para superarlas.

 

Emociónate

Si eres un padre autoritario, tus hijos dejarán de compartir sus experiencias contigo por miedo, y es probable que se vuelvan críticos, inseguros o rebeldes. Existen muchas maneras de acercarte a tu hijo adolescente, desde darle un beso o un abrazo cuando llega a casa hasta compartir con él anécdotas de la infancia. Préstale más atención y felicítale por sus éxitos, por pequeños que sean, en lugar de centrarte en sus fracasos. Por cada conducta que te disguste de tu hijo, añade cinco que estén relacionadas con algo positivo suyo. Vigila también el tono con el que le dices las cosas, muchas veces es más importante que las propias palabras que le decimos.

 

Déjale espacio

Cuando le invade la ira es importante centrarse en resolver el problema que la ha provocado y no en acallarla sin más. A pesar de que a veces no reconozcas a tu hijo, él sigue ahí. Ha sido ‘secuestrado’ por las emociones, pero no debes tener miedo a decirle claramente lo que crees que siente (envidia, celos, miedo, ansiedad, vergu?enza, etc.). Si sientes que no puedes hablar con él en ese momento, explícale que hablarás cuando se calme y vete, déjale solo. Cuando un adolescente está tan enfadado y nervioso no percibirá nada agradable o positivo y, en cambio, recordará todos los momentos tensos o difíciles que ha pasado a tu lado para recordártelos.

Macarena

Macarena Orte

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