9 trucos para que recoja la habitación

La cartera sobre la cama, los juguetes desperdigados por la alfombra del salón, el uniforme tirado en una silla. ¿Quién va a ordenar ese desastre? ¿Tú? Enseña a tus hijos a que sea su responsabilidad.

La cartera sobre la cama, los juguetes desperdigados por la alfombra del salón, el uniforme tirado en una silla. ¿Quién va a ordenar ese desastre? ¿Tú? Enseña a tus hijos a que sea su responsabilidad.

 

Es la retahíla de cada día: “Niños, recoged vuestro cuarto”. Lo dices tantas veces que la frase ha perdido toda su efectividad. Pero no desesperes, hay muchos métodos para conseguir ese objetivo, aunque ten en cuenta que hasta que no cumplan los tres años -la edad a la que empiezan a comprender lo que se les pide- no se van a involucrar en el orden de su habitación. Te lo contamos con la ayuda de la psicóloga infantil Victoria Barrenechea.

 

1. Crea el hábito y da ejemplo

Es lo fundamental. Cuando el niño interiorice que es algo que debe hacer lo hará solo, pero hasta que llegue ese instante hay que sembrar el hábito desde temprana edad. Haz que esté a tu lado mientras recoges sus cosas, pídele que te dé un juguete que esté en el suelo. Que vea como lo guardas en su sitio. Dar ejemplo es fundamental. Muéstrate constructivo colaborando en todo. Dile, por ejemplo: “Yo recojo la ropa y tú recoges los peluches”. Poco a poco asumirá más tareas hasta que con el tiempo él lo recoja todo.

 

2. Dile las cosas claras

Pídele exactamente lo que quieres que haga con frases claras: “Por favor, ordena tu cuarto”. A veces te tocará ser aún más preciso: “Recoge los libros del salón y llévalos a tu habitación”, “pon la ropa sucia en la lavadora”, etc. Una forma sencilla y muy gráfica de que tenga muy presentes sus responsabilidades es escribirlas en una pizarra de su cuarto.

 

3. Busca el mejor momento

Está todo patas arriba, pero no por ello hay que ordenarlo todo “aquí y ahora”. Aunque la situación te sobrepase, respira y elige el momento adecuado para pedir a tu hijo que recoja sus cosas. Evita: la hora en que comienzan sus dibujos favoritos de la tele, su llegada del cole o de actividades extraescolares (está cansado) o cuando está enfadado. En ese caso, primero soluciona las barreras emocionales.

4. Deja que lo haga a su manera

La primera regla para que aprenda por sí mismo a hacer las cosas es no intervenir. Procura cumplirla permaneciendo en todo caso a su lado mientras recoge. Conviene marcarle un tiempo (entre 10 y 30 minutos) para que no se eternice.

 

5. Cuéntale las ventajas

Tener todo en su sitio es muy beneficioso: encontrará cualquier cosa a la primera. Además, el orden trasmite calma y favorece la concentración (sobre todo si tiene que estudiar en su cuarto). Al aprender a colocar sus juguetes, ropa o libros ganará en autonomía personal. Y, si lo hace pronto y bien, tendrá más tiempo para jugar con la videoconsola, montar en bici...

 

6. Conviértelo en un juego

Si la hora de ordenar sus cosas es uno de los momentos más divertidos del día, no se podrá negar a colaborar. Inventa con tu hijo canciones o adivinanzas sobre los peluches, los zapatos, los lapiceros... Atrévete a fantasear y haced como que cobran vida y se mueven solos hasta el lugar en donde deben estar. Inventa una competición: ¿cuántos juguetes puede recoger cada uno en un minuto? El que pierda hace algo por el otro: si eres tú, le puedes hornear unas galletas, por ejemplo.

 

7. Aplaude cuando lo haga

Cada vez que tu hijo termine la tarea, muéstrale tu agradecimiento. Con frases como “¡qué bien lo has hecho!”, “la habitación ha quedado genial”, lo refuerzas positivamente y le quedará bien claro que reconoces su esfuerzo. Así estará encantado de hacerlo aún mejor la próxima vez.

 

8. No te inmutes ante nada

Si tu hijo ya tiene cierta edad y elude sus responsabilidades, utiliza la técnica de la extinción, es decir, ignora su conducta (se necesita mucha paciencia) hasta que recapacite y se dé cuenta de que no tiene más remedio que ordenar sus cosas.

 

9. Todo en su sitio

Facilita la tarea asignar un espacio en su cuarto para cada cosa:; la ropa en las perchas y los cajones, los zapatos en un zapatero o en la parte baja del armario, los juguetes en una cajonera o en un pequeño baúl, los libros en la estantería, el materia escolar en una mesa o en un cajón de la misma. Utilizad cajones de colores para identificar todo de forma más sencilla: la caja ropa para los peluches, la azul para los juguetes de construcción, la rosa para los muñecos…

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