Vídeo de la semana

Abuelos Guardería. ¿Cómo Ayudan a la Educación de sus Nietos?

Una buena partede nuestros mayores, nuestros padres, cuidan de nuestros hijos mientras nosotras trabajamos. Según un estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), llevado a cabo en 2012 por su coordinadora, Elisa Chuliá, más de un millón de abuelas cuidan a sus nietos a diario en España ("más de un tercio de las abuelas y más de una cuarta parte de los abuelos cuidan de sus nietos en España, al menos una vez a la semana").
Puede decirse que aprenden tanto de ellos, como de nosotros y sus educadores. Entonces, ¿cuáles son las actitudes positivas de los abuelos en la educación de nuestros hijos? ¿Cómo pueden ayudar a nuestros hijos a crecer como personas? Según el doctor Paulino Castells, éstas son algunas buenas actitudes:
-Al secundar a los padres en su cuidado, otrogan al niño gran confianza y seguridad, ya que, al cuidado, añaden afecto y cariño complementario, algo que repercute en el buen equilibrio emocional del niño.
-Les ayudan a conocer otra forma de vida, otros hábitos y maneras de hacer. Además, tiene un modo de vida más calmado que los padres, con lo que le aportan tranquilidad y seguridad. El carácter abierto y campechano de los abuelos les brinda una visión feliz de la senectud, y esto ayuda a la sociabilización del niño.
-Aconsejan a los padres, basándose en el sentido común y en la experiencia debida a la edad. Evidentemente, el niño se beneficia del asesoramiento a sus padres.
-Están más disponibles que los padres, cuentan con más tiempo para escuchar al niño, para hablarle y contarle cuentos, por ejemplo. Consiguen reconfortarlo, valorarlo y ayudarle a desarrollar su inteligencia e imaginación.
-Hacen comparaciones positivas sobre la manera de actuar de los padres y la suya propia. Por ejemplo: "tus padres hacen esto de una forma, yo lo haría de otra, vamos a ver cuál nos viene mejor ahora", lo que favorece el espíritu crítico del niño.
-Hablan al niño positivamente de sus padres. Y le explican "cómo eran de pequeños". Por ejemplo: "Si tú eres travieso, tenías que haber visto a tu padre", así favorecen su autoestima y lo vinculan más a sus figuras paternas.
-Son un "buen paño de lágrimas" cuando el pequeño está triste. lo consuela y le hacen comprender el porqué de su tristeza. Así, el pequeño se siente amparado y tranquilizado.
-Las buenas relaciones entre padres y abuelos, con discusiones calurosas y lazos de afecto, crean un ambiente feliz. El niño adquiere la importante noción de qué es una familia.

Pero, ¿qué actitudes de los abuelos pueden llegar a entorpecer la educación del pequeño? El mismo doctor explica:
-Cuando se hacen, sin motivo justificado, con el lugar de los padres y actúan como guardianes permanentes del niño. En el pequeño se genera mucha confusión sobre las imágenes parentales.
-Si critican a los padres delante del niño o son muy autoritarios dándoles órdenes, porque de esta forma consiguen que el prestigio y la autoridad de los padres disminuya.
-Cuando son muy protectores y defienden siempre la causa del niño, haga lo que haga. Impiden que se le reprenda, le dan excesivos regalos y complacen todas sus demandas. Así engendran en el niño el capricho y la utilización del chantaje.
-Si practican el chantaje afectivo, por ejemplo, diciéndole "si te quedas conmigo tendrás un premio que tu madre no te dará", o incitan una educación opuesta a la de los padres. Por ejemplo: "Puedes comer con las manos, ahora que tu padre no está". Con el fin de atraerse los favores del nieto, le enseñan una mala educación moral, lo que provoca estrés en el niño y sentimientos de culpabilidad.
-Cuando las disputas entre padres y abuelos crean un clima de tensión y nerviosismo familiar que resulta perjudicial para el equilibrio emocioanl del pequeño. Asimismo, los celos de competencia entre padres y abuelos o entre suegros y yernos o nueras provocan en el niño un conflicto de lealtades  para con sus mayores.

Continúa leyendo