Adolescentes y tecnología, ¿qué hacemos?

Cómo evitar que caigan en la adicción o el acoso.

La tecnología se ha convertido en un campo fundamental en la vida de los adolescentes. Pero lo que puede ser una fuente de desarrollo y conocimiento, se puede transformar en una trampa emocional para los más jóvenes.
Los adolescentes no entienden su vida sin acceso a Internet, a redes sociales o a dispositivos móviles que les permitan estar conectados con sus amigos y con el mundo. Pero el acceso sin control a estos dispositivos puede generar problemas de adicción que, una vez arraigados, son difíciles de superar.
Es fundamental estar presentes en sus primeras experiencias con la tecnología para enseñarles los peligros que entraña su uso, como el ciberbullying o el grooming. Han de tener claro que no deben contactar con desconocidos, enviar fotos o datos personales sin supervisión e, incluso, tapar la cámara integrada en el portátil para no ser víctimas de virus espía o hackers.

Consensuar un uso máximo de dos horas al día de estas tecnologías, colocar el ordenador en una estancia de uso común, establecer filtros parentales y fomentar la comunicación con los adolescentes, son medidas recomendables para evitar que acaben enganchados.
Toda la información que les podamos suministrar nosotros, estará mejor orientada que la que encuentren ellos en la red, especialmente en temas de sexualidad. Escuchar, comprender, interesarnos por sus inquietudes y no recurrir al castigo a la primera de cambio fomentará que los adolescentes confíen en nosotros.

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