¡Alerta, Ballena Azul!

En este caso, al hablar de Ballena Azul, no nos referimos al supuesto riesgo de extinción de este cetáceo, sino a un perverso juego de moda entre adolescentes que consiste en 50 pruebas cuyo reto final es quitarse la vida. Seis chicas rusas de un colegio de Marbella son las últimas víctimas en España.

Captar adolescentes

Parecía que España se libraría de los efectos de la Ballena Azul hasta que el pasado mes de abril conocimos que una joven barcelonesa de 15 años, participante en este macabro juego, fue rescatada por sus familiares de una muerte prematura. Igualmente, a principios de mayo, la directora de un centro, en la isla de la Palma, en el que estudiaba un menor de 13 años, evitó un fatal desenlace al advertir a la policía que presentaba cortes muy significativos en uno de sus antebrazos. Dos adolescentes en el País Vasco, otros cinco menores en Cataluña y, recientemente, seis chicas de un colegio ruso en Marbella se suman a estos casos de jóvenes ‘secuestrados’ por un juego autodestructivo que se ha propagado en la Red como la pólvora. 

Desde Rusia

La Ballena Azul (Blue Whale) se originó en 2016 en la red social rusa Vkontakte. El nombre hace referencia al fenómeno de los varamientos de estos cetáceos, que se compara con el suicidio. Su creador, Philipp Budeikin, exestudiante ruso de psicología, de 21 años, inventó este juego para “limpiar” la sociedad de “inútiles”, induciéndoles a acabar con su propia vida. Budeikin, detenido por la policía, reconoció ante un tribunal que sus víctimas eran “basura biológica” y que estaban “felices de morir”. Se cree que en Rusia hay unas 130 muertes de adolescentes vinculadas a este juego.  

50 retos en 50 días

El adolescente que se compromete a participar en el juego tiene que hacer frente a 50 desafíos en 50 días. Algunos tan simples como dibujar en un papel una ballena, otros consisten en autolesionarse con una cuchilla en manos, brazos o piernas. El reto final consiste en lanzarse desde un edificio alto con la intención de acabar con su vida. Durante todo el juego, un curador (especie de tutor que vigila si se cumplen los retos) se encarga, mediante amenazas, de que el chaval no abandone.

Juegos iniciáticos

¿Qué impulsa a un adolescente a arriesgar su vida en un mecanismo tan peligroso? Para el psiquiatra Sergio Oliveros, “este tipo de retos macabros tiene estrechas similitudes con los juegos iniciáticos de paso de la adolescencia a la edad adulta, propios de sociedades tribales y sectas”. El hecho de que se desarrollen en redes sociales tiene una clara explicación: “Como nueva forma de pertenencia al grupo, las redes pueden hacer del adolescente solitario y sin arraigo social, a menudo afectado por baja autoestima, bullying o depresión, un objetivo vulnerable. A diferencia de lo que le sucede en el mundo real, en las redes sociales, el adolescente se siente reconocido”, sostiene el experto.

Prohibirlo no sirve

Ya que estos juegos que incitan al suicidio están en Internet al alcance del cualquier adolescente, la principal pregunta que se hacen los padres es si hay forma de evitarlos. El psiquiatra Oliveros asegura que “prohibirlos no sirve de nada. Hay que sentarse con el adolescente y hablar con él sobre lo que está sucediendo. Es muy importante que sienta que no está solo, que tiene en sus padres y profesores a personas con quienes canalizar, de forma adecuada, el conflicto emocional por el que está pasando”. 

La ballena rosa

Frente a juegos de muerte han surgido iniciativas que los contrarrestan como la Ballena Rosa, que promueve la vida y los retos positivos. Sus pruebas consisten en hacer buenas acciones (pensar en situaciones felices o hablar con personas con las que hace tiempo no se tiene contacto) y compartirlas en Internet bajo el hashtag #Ballenarosada. La idea ha surgido en Brasil, uno de los países más afectados por la Ballena Azul

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