Cómo contarle que es adoptado

Confesarle que no sois sus padres biológicos es un trance por el que tenéis que pasar. Los expertos recomiendan que, cuanto antes, mejor.

Confesarle que no sois sus padres biológicos es un trance por el que tenéis que pasar. Los expertos recomiendan que, cuanto antes, mejor.

 

Uno de los retos más complicados para los padres es contarle a un hijo adoptivo la verdad sobre sus orígenes, algo que para muchas familias puede resultar algo traumático y doloroso. Sin embargo, este hecho no se debe tomar ni mucho menos como un drama porque es un momento de honestidad.

 

Algunos psicólogos opinan que lo ideal es que el niño tenga unos cinco años; es decir, que sea lo suficientemente mayor para que comprenda lo que está escuchando. Otros, sin embargo, creen que hay que comunicarlo cuanto antes mejor, aunque todos ellos coinciden en la forma de hacerlo.

 

Las conversaciones

 

Previamente hay que ir informando al menor de forma gradual y desde una edad muy temprana, antes de los siete años, porque los niños, al ser tan pequeños, todavía no tienen conciencia de la conexión biológica entre los miembros de casa, simplemente consideran familia a todos los que conviven con él.

 

En las conversaciones es conveniente introducir con frecuencia la palabra 'adopción'; así, la palabra perderá importancia y ganará en naturalidad. Poco a poco y cómodamente se irán construyendo los cimientos necesarios para entablar la conversación definitiva.

 

Decir la verdad

 

Psicólogos, pedagogos y psicoterapeutas infantiles están de acuerdo en que hay que contar la verdad. Todo será mas fácil si los padres son honestos con ellos mismos y con su hijo. Ocultar la verdad durante años no es nada recomendable y será contraproducente, ya que a la larga todos los secretos se descubren y, entonces, el hijo se sentirá traicionado y engañado.

La excusa perfecta

 

¿De dónde vienen los niños? Esta pregunta tan común en los niños hay que aprovecharla más que en cualquier familia biológica. "¿He estado yo en tu barriguita, mamá?".

 

Buscar respuesta a esta curiosidad tan infantil puede ser la excusa perfecta para contarle a  tu hijo que estuvo en otra barriguita, pero que cuando nació fue a vivir con vosotros. Sea cual sea la historia que cuentes, siempre hay que dar explicaciones en consonancia con su edad y explicando que existen maneras alternativas de tener una familia.

 

Reacciones diversas

 

Las circunstancias de la adopción en cada familia pueden ser muy distintas. Unos niños llegan con más edad que otros a su nuevo entorno. Para algunos, sus rasgos físicos o un color de piel diferente les ayuda a digerir la evidencia de que no son hijos biológicos.

 

Pero que un pequeño lo acepte mejor que otro siempre dependerá de la madurez del niño, de su estado emocional, de la naturalidad con la que se lo hayan contado sus padres. En cualquier caso, siempre hay que afrontar el tema con la máxima sinceridad, pero a ser posible evitando la parte más dolorosa de la historia.

 

No hay que contar más de lo que el pequeño pueda llegar a entender. Los detalles sobre el proceso de adopción irán creciendo según el pequeño vaya cumpliendo años.

 

Volver a sus raíces

 

Cuando el hijo esté lo suficientemente preparado los padres deben darle a conocer todos los detalles sobre su origen, mostrarle fotografías, cartas, documentos e incluso visitar el país de donde procede. Todo ello resultará fundamental para que el niño desarrolle su identidad.

 

- Por: Verónica Palomo.

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