Cómo enseñar a tu hijo a comer de todo

Verdura, pescado o fruta suelen ser los alimentos que menos les gustan, pero deben tomarlos para crecer adecuadamente.

Los niños son muy especiales cuando están delante del plato y, en ocasiones, la hora de la comida se convierte en un infierno porque no les gusta un alimento o cómo se ha preparado. Es, en torno a los cuatro y cinco años, el momento idóneo para acostumbrar a un niño a comer de todo. En la alimentación infantil deben incluirse todo tipo de alimentos, repartidos entre las cinco comidas del día, prestando especial atención al desayuno, pues de él depende en buena medida el rendimiento diario de tu hijo.

Todo un aprendizaje

No olvidemos que la infancia es un momento de aprendizaje y el niño también está iniciándose en la comida. Hay sabores que aceptará de inmediato y otros que rechazará, incluso nos encontraremos con que durante una temporada le apetece un plato y después lo aborrece. En este caso no debemos darle demasiada importancia, sobre todo porque la mayoría de los alimentos se pueden sustituir por otros con los mismos nutrientes. Otra cosa es cuando son un poco mayores, en torno a los ocho años, y rechazan alimentos como las verduras sin ninguna razón. Ahí debemos ser inflexibles y enseñarles a comer incluso lo que no les gusta.

¿Qué hacer cuando?

Se niega a comer. Si el niño come poco no debemos hacer de ello un drama, ya que cada uno suele comer lo que necesita. La mayoría de los pediatras coinciden en que si el niño crece, engorda normalmente y se le ve feliz, no necesita comer más. Las cantidades no tienen por qué ser un problema siempre que el niño esté sano. Si le obligamos, tan solo conseguiremos que coja manía a la comida y que el momento de sentarse a la mesa se convierta en un verdadero castigo para él.

Solo le interesan las chuches, las patatas fritas y los refrescos. Es mejor no prohibirlos, pero sí reducirlos en su alimentación. Depende de en qué cantidad los tome. Permitirle que los coma de vez en cuando no tiene por qué afectar negativamente a su nutrición.

Únicamente quiere comer su plato preferido. La mayoría de los niños serían felices alimentándose solo de espaguetis y hamburguesas. No pasa nada si les damos esos platos y utilizamos el truco de añadirles otros ingredientes como verduras mezcladas con la salsa, carnes u otros alimentos que se niegan a comer solos.

Hay que entretenerle para que coma. A partir de los cuatro o cinco años, no tiene sentido estar jugando con ellos para que coman sin rechistar. Eso agota a cualquiera. Lo adecuado es enseñarle a comer manteniendo una conversación relajada. Si no lo consigues, retírale el plato y no le des nada hasta la próxima comida.

Rechazo por capricho

Quizá tu hijo se niegue a comer un plato simplemente porque no le entra por la vista. Si se lo presentas de manera apetecible lo aceptará mucho mejor. En otras ocasiones lo puede rechazar por simple capricho; en este caso no está mal reservárselo para la siguiente comida. Eso sí, debes entender que hay alimentos que pueden no gustarle, y de hecho a nosotros también nos pasa. Pero ten cuidado, tu preocupación porque coma bien puede reforzar su oposición. Si él ve que su conducta atrae tu atención, lo aprovechará para conseguir lo que desea.

La dieta ideal

- La dieta de los niños debe ser siempre adecuada en cantidad y calidad.
- Han de respetarse siempre las cinco comidas diarias, pero además debemos tener muy en cuenta los gustos y apetencias de cada niño.
- El aporte calórico de una dieta equilibrada debe estar repartido de la siguiente manera: 60% de hidratos de carbono, 15% de grasas y 25% de proteínas.
- En la elección de productos alimenticios para nuestros hijos siempre deberíamos incluir poca cantidad de alimentos ricos en grasas y azúcares cantidades moderadas de alimentos de origen animal (pero bajos en grasas), líquidos y alimentos de origen vegetal en cantidad abundante.
- Con los niños problemáticos hay que tratar de que no utilicen las comidas para manifestar su inconformismo.

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